Mientras hay vida hay esperanza
Si no hablo de política o de covid, de la economía enferma que se avecina, o de la telebasura, incluidas las vidas no ejemplares de los famosillos y las tonterías chef –al margen de esta semana, no hay una buena película que pueda ver toda la familia– pues... ¿Qué nos queda?
El tabaco que mata, eso: El humo que expulsa el fumador contiene una mayor concentración de sustancias perjudiciales que el que aspira. Según la OMS alrededor de 250 millones de niños que viven hoy en el mundo, morirán por causa del tabaco. El fumador contamina el aire o la salud de los demás, y la ciudad de los demás. El 40% de residuos que echamos a la calle, son las colillas. Pues bien, a cambio tiene el privilegio de ir a cara descubierta.
Sí, sí, es nuestro mundo al revés. Las farolas corroídas por los orines de los perros, son sustituidas a cargo de todos los contribuyentes. La señora Encarna se rompió la cadera por pisar una caca de perro, el perro del vecino y el coche chumba cara, nos levanta a todos a las siete de la mañana, incluidos jubilados, bebés y enfermos, es el privilegio de unos y el asco de otros. ¿Quién se preocupa por elevar la moral o la ética ciudadana en vista de lo que se nos viene encima?, porque... nadie habla de Dios, ni siquiera para echarle la culpa.
Dios y sus normas morales podrían ayudarnos, pero no aparecen en la vida actual. No digo que no haya religiones, haberlas haylas, 4.200 en el mundo, pero... sobran 4.199. Para la Cristiandad, que dice adorar a un solo Dios entre sus 2.400 religiones la cosa debería estar más clara, porque ese Dios lo expresa claramente en su Palabra: “Un solo espíritu, una sola esperanza, un Señor, una fe, un Dios” (Efesios 4:4-6).
¿Por qué entonces tanta confusión?, ¿a quién le interesa confundir el camino del hombre hacia su Creador? Dios mismo responde: al “dios de este sistema” (2 Corintios 4:4). “Las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios” (1 Corintios 10:19,20). Si, a la vista está que algo no nos orienta bien en la administración de los recursos, en la administración de la justicia, o en la administración de la esperanza. ¿Hemos leído la Biblia alguna vez, o al menos las Escrituras Griegas Cristianas (Nuevo Testamento), o un evangelio entero en esta o en alguna digamos que... Semana Santa, u otra semana de nuestra vida? Ánimo, mientras hay vida hay esperanza.
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