La imparcialidad de los medios es el garante de la democracia
Sr. director,
Soy lector y comprador habitual de su diario. Quiero empezar aclarándole que no soy afiliado de Vox y que la protesta que a continuación le expongo se hubiera producido de igual manera si los hechos afectaran a cualquier otro partido político de nuestra, a mi juicio, en peligro democracia.
El miércoles día 7 de abril de 2021 un partido político, legal y con una no desdeñable representación parlamentaria basada en el apoyo de millones de españoles, celebraba un acto electoral autorizado de forma pacífica (obviamente, todos los actos electorales lo son) en una plaza de el madrileño barrio de Vallecas.
Desde el principio ese acto fue saboteado por una serie de personas presuntamente pertenecientes a grupos radicales de izquierda a los que durante el día anterior diversos líderes de uno de los partidos que sustenta el Gobierno de España habían alentado a través de las redes sociales para boicotear el acto. En las imágenes que todos hemos podido ver a través de medios de comunicación y redes sociales se observa cómo estos saboteadores increpan y lanzan objetos a los asistentes al acto organizado por Vox (piedras, botellas, palos, etcétera), hiriendo a varios de ellos. También se puede ver cómo atacan a la Policía agrediendo a varios de ellos (creo que el número final de policías heridos fue de 20 agentes) y causando lesiones en la cabeza a varios de los asistentes al acto electoral de Vox (incluido un diputado de este partido).
Creo que utilizar la violencia para acallar a los que no opinan como nosotros es un hecho gravísimo que atenta contra las bases de la democracia.
Para mi estupor, LA NUEVA ESPAÑA simplemente se limitó a dar la noticia en un recuadro de texto sin firma con una foto en página interior titulándola "Cargas policiales en el acto de Vox en el barrio de Vallecas", lo que da pie a pensar que fueron los asistentes a ese acto los que organizaron disturbios y la Policía tuvo que cargar. Pero, es más, si leemos las brevísimas líneas explicativas, dice: "La Policía Nacional cargó ayer por la tarde contra los vecinos de Vallecas". ¿Acaso LA NUEVA ESPAÑA tiene algún tipo de documentación que verifique que estos alborotadores eran vecinos de Vallecas? Pero es que más adelante dice: "La actuación policial tuvo lugar después de enfrentamientos verbales entre vecinos y simpatizantes de Vox", o sea, que los alborotadores eran vecinos, pero los que acudían al acto electoral en Vallecas no eran vecinos de Vallecas sino simplemente simpatizantes de Vox. ¡Lamentable!
Hoy he vuelto a leer LA NUEVA ESPAÑA con la esperanza de que hubiera rectificado y/o matizado esta información una vez vistas y leídas las informaciones en todos los medios en las que queda claro que el acto es un atentado de extremistas de izquierdas contra los asistentes a un acto de campaña de un partido político legal. El propio diario "El Comercio" de su competencia lo dice así, pero, lejos de rectificar, en el artículo publicado hoy el o la periodista M. A. Rodríguez vuelve a calificar a los asistentes al acto de ultraderechistas provocadores, a los alborotadores de extrema izquierda de "vecinos" y a culpabilizar a Abascal por "encararse con los vecinos". Es más, pone una foto de la Policía cargando contra unas personas a las que denomina "contramanifestantes". Si los que se manifiestan son "los vecinos", ¿los "contramanifestantes" son los de Vox?
Mire Ud., creo profundamente en la democracia y en que todo el mundo de forma pacífica pueda expresar sus ideas coincidan con las mías o no. En ello se sustenta la democracia y la convivencia que nos hemos dado entre todos. Pero para mantener este estado democrático es imprescindible contar con unos medios de comunicación ecuánimes que den las noticias de forma aséptica. Otra cosa son las columnas de opinión, donde cada periodista o colaborador podrá opinar lo que quiera, pero las noticias han de ser asépticas, justas y no faltar a la verdad de forma descarada retorciéndola para favorecer las tesis de una serie de partidos que defienden la violencia con todos aquellos que no opinen como ellos, algo típico de los estados fascistas y totalitarios, como parece que hace el/la periodista de su periódico D./Dña. M. A. Rodríguez, quien a mi juicio no debería seguir ni un día más trabajando en ese medio.
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