Los que menos cuentan, los de siempre
Escribo esta carta a fin de dar voz a la frustración de aquellos que de forma reiterada vemos cómo se maltrata y menosprecia a las zonas rurales de la región. No pretendo, ni mucho menos, arrogarme el derecho a alzarme portavoz de nadie, si bien estoy seguro de que más de uno podrá identificarse con estas palabras.
Puede resultar reiterativo o pesado volver a hablar de la decadencia en los servicios públicos en las áreas más rurales de Asturias, pero en mi opinión resulta imprescindible la constante denuncia a fin de que estos problemas no queden invisibilizados.
El último episodio bochornoso a este respecto es la caída de los servicios de internet y telefonía que afecta a numerosos núcleos rurales del concejo de Valdés y Villayón. Hace unos días la alcaldesa de Villayón, Estefanía González, denunciaba esta situación ante el Gobierno del Principado de Asturias. Por lo que parece todos los vecinos clientes de compañías cuya cobertura transite por los repetidores de Telefónica han visto interrumpido su servicio de forma prácticamente permanente, dejándolos completamente incomunicados.
La compañía está perfectamente informada sobre esta incidencia desde que comenzaron las interrupciones en el servicio, si bien da la sensación de que por tratarse de zonas con escasa población no está muy interesada en invertir esfuerzos por arreglar esta situación, ya que, en el fondo, ¿acaso le sale rentable la reparación con los pocos clientes que representan estas zonas despobladas?
Y es que el problema no es nada novedoso. Tanto los organismos públicos como las grandes corporaciones se llenan la boca de elogios hablando del avance de la cobertura de distintos servicios por todo Asturias. Este asunto ha tomado especial relevancia al aparecer en el debate público en los últimos años el problema de la despoblación rural. Sin embargo, la realidad nos muestra que el compromiso es más aparente que real, y esto es así porque ante situaciones como la antes descrita resulta imposible que uno se haga muchas preguntas. ¿Cuándo ha sido la última vez que un problema técnico ha dejado incomunicado el centro urbano de Gijón? ¿Nunca? ¿Cuánto tardaría una operadora en reparar el servicio en Oviedo tras una caída? ¿Minutos? ¿Es que contamos menos que los demás o es que la rentabilidad de ciertas áreas puede ser argumento para denegar servicios básicos a la población?
Resulta descorazonador el abandono que sufren las áreas rurales y explica perfectamente su despoblación. La pandemia que sufrimos ha traído oportunidades para estas áreas como el teletrabajo. Pues bien, todas aquellas personas que habían regresado a teletrabajar desde sus pueblos de origen se han visto obligadas, de nuevo, a retornar a las ciudades ante la imposibilidad de tener servicios básicos garantizados.
A día de hoy sigue resultando imposible contactar telefónicamente con los afectados de esta incidencia. Si esta carta sirve para impulsar la solución a este problema me sentiré extraordinariamente satisfecho, pero eso no debe hacer olvidar el problema de raíz, que no es otro que el abandono y la ausencia de compromiso real con las áreas rurales de la región.
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