Pura política
I.- AstraZeneca
Creíamos que nos habíamos librado de sufrir al ministro de Sanidad pero nos vamos a enterar con esta ministra de Sanidad.
El caos que se está formando con la vacunación de AstraZeneca es estremecedor, ya que la dirección política es “pollo sin cabeza”.
Dudan qué hacer con los que tienen la primera dosis. Seguramente si les ofrecen la segunda dosis, la cogerían para ponérsela cuando corresponda (se puede guardar en la nevera).
¿Por qué uno tiene derecho a eutanasia y no derecho a vivir?
No me vale que digan que esa vacuna está prohibida para mí. Si quieren, considérenlo mi dosis de eutanasia que es legal. Además, si funciona es “mi derecho a vivir”, y si trombo, “mi derecho a morir”, y así no sigo padeciéndolos.
Y si, como parece, hay mucha gente que no comparece para recibir la primera dosis, que se le dé media hora de cortesía y se vacuna a otra cola de personal, de ese corte de edad, que esté ávido de inmunizarse. Ya está bien de despreciar el trabajo de enfermería. Menos cantos y más agradecimientos.
II.- Gramática.
Ahora le toca a la ministra de Educación, la incomparable "ley Celaá".
Ya que es catedrática de Lengua y Literatura (aunque sea de inglés), debería dar ejemplo para desasnar y desasnarse.
Como toda ministra de Educación, trajo bajo el brazo una nueva ley, LOMLOE. Pero antes ya tuvimos LOMCE, LOE, LOCE, LOPEG, LOGSE, LODE y LOECE. Todas empiezan por LO. Lo mejor que haría es irse a casa.
Y ahí empieza uno de los problemas que tienen los ministros para dejar de serlo. Es un problema gramatical que también afecta a otros gremios como si de una pandemia se tratase.
Hay dos opciones:
1) Cese o dimisión.
Cesar (lat. cessare). Dejar de desempeñar cierto cargo o empleo.
Dimitir (lat. dimittere). Comunicar a la autoridad correspondiente o a las personas a quien corresponde el nombramiento su decisión de abandonar el cargo o empleo.
Ambas son decisión de la propia persona. Pues no, no hay político, periodista o víctima de las anteriores leyes que no utilice mal el cese. No se cesa a un cargo, cesa él.
Da la impresión de que les parece más determinante decir “se cesó al ministro”. En España no cesa o dimite un ministro ni por equivocación.
2) Destitución.
Destitución (lat. destitúere). Quitar a alguien su empleo la autoridad competente.
Esto puede que lo entiendan casi todos, pero no saben aplicarlo. En España pocas veces se destituye a un ministro. En todo caso, dirían mal “se cesó”.
Claramente a estas dos ministras y otros miembros del Gobierno debiera “destituirlos el Presidente” y luego “cesar él”, no “el César”, que es lo que le gustaría.
Y si queremos poner la guinda al pastel gramatical, entonces vamos a prever.
Prever (lat. praevidere). Percatarse por anticipado de alguna cosa que va a ocurrir.
Aquí es dramático ver cómo patina todo el personal, algunos por muy cultos que se crean.
No hay manera de tomar coincidencia de su origen, “ver”. Conjugar ya es mucho y queda muy atrás en la enseñanza básica. Yo preveo, “tu prevés” (pre-ves) no “tú prevees”, “se prevé” no “se prevee”. Lo más parecido sería se provee (que es aprovisionar).
No existe el verbo “veer”, salvo que suena como el “beer” de las ovejas.
Lo de las destituciones seguro que mal dirán: no lo “prevée Celaá”.
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