Gracias, señor X
La formación política Podemos hace agua y está pasando por sus peores momentos y de ello es responsable su fundador por llevarlo a un radicalismo y extremismo ideológicos que ya no van con los tiempos que vivimos, amén de un comunismo soviético estalinista que se vino abajo con el muro de Berlín. Don Pablo Iglesias no ha querido pasar página de un comunismo genocida (el fascismo alemán también lo fue a su vez), y así le van las cosas social y políticamente, acabando de rematar la faena con su posible “suicidio político” al presentarse para ser presidente de Madrid en las elecciones del 4 de mayo, como ya hemos dicho aquí recientemente (“En Madrid, un suicidio político”, jueves 25 de marzo).
Sorprendentemente esto mismo nos lo acaba de decir por teléfono un señor que dice ser de Podemos y pertenece al mismo desde su función cuando contaba 18 años. Y nos agradece la forma tan correcta de pensar y de expresarnos sin ofensas ni calificativos fuertes y despreciativos (sorprendentemente también coincide en todo con mi amigo Benjamín, de Moreda), como suele ser habitual en el mundo político tan cuestionado y vulgarizado, tan falto de respeto y educación. Este señor de Podemos dice que no se puede identificar porque le enfrentaría a los radicales y extremistas de su partido, “que cada vez son menos y menos influyentes. Y llegará el momento en que Podemos sufra un cambio y renovación que nos sitúe constitucional y democráticamente al mismo nivel que los demás partidos políticos del marco parlamentario”.
Asombroso, sí, cuanto nos acaba de exponer y argumentar este veterano y ejemplar militante de Podemos, al que llamaremos señor X. Que sonríe cuando se lo digo. Y me promete que un día nos conoceremos personalmente. Será para mí un placer, amigo, y poder darle un abrazo.
Demostrado queda que corren vientos contrarios, que se barrunta un cambio radical de personas y de ideología política, y ello a todos no debe de alegrar y satisfacer porque Podemos tiene que ser un buen partido constitucionalista, hasta ahora llevado por su fundador por un camino equivocado. Por eso tiene que irse el señor Iglesias con su puño en alto y cuanto el mismo significa en el sentido radical y extremista que es su verdadero bagaje político. Y con este bagaje se tiene que ir, sí, el padre de Podemos. Y como ya hemos dicho aquí, le conviene hacer las maletas y emprender ese viaje bolivariano sin retorno. No le vendrá mal una jubilación al lado de su amigo el señor Maduro, cuya madurez es relativa viendo como está todo patas arriba en el querido país de Simón Bolívar. Y buena y larga jubilación le deseamos allí al señor Iglesias, de verdad, de corazón.
Porque no deseamos que se lleve a cabo su suicidio político en los comicios (de “comer” para los de siempre) del 4 de mayo próximo y que Podemos tenga un gran futuro constitucional y democrático que conseguirán sus jóvenes valores, como el señor X. ¿Verdad que sí, amigo? Que me dice que es asturiano, y de ello se siente orgulloso (nos sentimos todos cuantos hemos nacido en esta bendita tierra), al igual que de su partido, en el que comenzó militando con 18 años. No cabe duda, señor X, que es usted un ejemplo en la gran familia política carpetovetónica, y me place decírselo. Y gracias por su llamada telefónica, que mucho estimo y valoro. Gracias, señor X, y un fuerte abrazo.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

