Menos Menas, Escrivá
El Gobierno empecinado en resolver los problemas más acuciantes de los españoles (cientos de miles cerrando sus negocios, deuda y déficit estratosféricos, cinco millones de parados y un 40 por ciento de paro juvenil) acaba de anunciar, por boca del ministro Escrivá, un plan para que los Menas tengan inclusión social y puedan trabajar.
Una conversación aclarativa, acrítica y “cordial” con la autoridad administrativa nos da las claves:
Nativo: Ya sabemos que Satanás existe y está al frente de las operaciones, pero, oiga, esto clama al cielo; tengo tres hijos “enterrados” en el paro.
Autoridad: A ver, ciudadano inculto y desnortado, ¿se ha enterado de que España ha perdido el último año 106.146 personas de población?
Nativo: No me diga que pretenden mejorar el país con la llegada de menas, manteros y demás inmigrantes sin oficio ni beneficio.
Autoridad: El dato no está confirmado, trabajamos con estimaciones, pero reconozca que es usted un hobbit insolidario, racista, burgués y capitalista
Nativo: Oiga, que ser rico le puede pasar a cualquiera.
Autoridad: Claro, mientras no sea inmigrante, mena o mantero.
Nativo: Ya puestos, lo mismo les dan un carnet por puntos que valore y premie su aportación al bienestar de todos.
Autoridad: A ver, buen hombre, ¿usted quién cree que va a pagar las pensiones del futuro, si la edad media de la población inscrita es de 43,8 años?
Nativo: Perdone “true detective”, yo es que soy de pueblo; me habían dicho que con esto de la pandemia, el circo y espectáculos similares estaban sin actividad.
Autoridad: Quizás usted desconozca, caballero, que en los años sesenta, nuestros padres y abuelos emigrantes fueron acogidos en Alemania, Bélgica o Suiza, sin ningún problema.
Nativo: Sí, pero fueron emigrantes legales, con “carta de trabajo”.
Autoridad: No puedo comprender si tengo una antipatía comprensiva o una simpatía antipática, por gente como usted. Algunos tipos de idiotas no entienden que tenemos que modernizarnos e ir con los tiempos actuales.
Nativo: Ni Dante, en todo su esplendor, pudo concebir semejante infierno y más siniestra tortura.
Autoridad: No me dirá usted que abandonar a estos menas a su suerte no es una tortura, una vergüenza, un oprobio.
Nativo: No sé qué es el oprobio. ¿Puedo obtenerlo sin receta? ¿Es seguro tomarlo antes de acostarse?
Autoridad: Usted vive en un universo paralelo, incluso “para lelo”, caballero.
Nativo: Ya, ¿tendrán derecho los que lleguen a Madrid, a los 400 euros que, sin vergüenza ni disimulo, promete Gabilondo para las pensiones no contributivas?
Autoridad: El mismo derecho que los demás.
Nativo: ¡Pero, si no hay dinero!
Autoridad: Dinero hay, pero no para usted, fachilla. Para menas, Instituto de la mujer, “funcis” y pensionistas que retrasen la edad de jubilación, de momento sí.
Nativo: Nadie podía imaginarse que esto pasara en un país tan progresista ¡con un 40 por ciento de paro juvenil!; mientras, el Gobierno no entiende, el SEPE no atiende, Hacienda no atiende, Atención primaria no atiende..., incluso usted no atiende.
Autoridad: Es lo que hay, caballero.
Nativo: Tengo su número, buitre.
¿Por qué cuando me viene a la cabeza que en España hay 2,5 millones de licencias de armas, 400.000 de caza mayor, solo pienso en Puerto Hurraco?
Saludos cordiales.
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