Los eufemismos improcedentes y los despidos indecentes
Cuando leemos y escuchamos en los medios las medidas que van a tomar algunas corporaciones para reducir su “pasivo laboral” y los planes para recortar drásticamente sus gastos para poder ofrecer mejores resultados, siempre se emplean expresiones tales como “expedientes de regulación de empleo” o “recortes de plantilla” cuando generalmente se trata, simple y llanamente, de despidos en toda regla.
Y cuando se califican dichos despidos como “improcedentes”, sería más apropiado tacharlos, en la mayoría de las ocasiones, de “indecentes”, porque se suelen arreglar con míseras compensaciones.
Ya sean “improcedentes” o “procedentes”, el final siempre suele ser el mismo. El trabajador a la calle, lo que significa, por mucho que lo edulcoremos con eufemismos, que el despido, en nuestro querido país, es prácticamente libre. Así, sin más, y es lo que hay, queramos o no.
Es incuestionable, por tanto, que cuando el “activo laboral” deja de ser productivo se convierte en “pasivo”, y ya no estaríamos hablando de eufemismos sino de abuso, puro y duro, de la posición dominante.
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