¿Ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo?
Proferir amenazas de muerte está tipificado como delito en el CP. Si además la amenaza se embosca en el anonimato, añade el agravante de cobardía. Deseo y espero con impaciencia que los que están detrás del envío de cartas con balas al ministro del Interior, a Pablo Iglesias y a una señora que pasaba por allí sean identificados cuanto antes y puestos a disposición de la justicia.
¿Es Pablo Iglesias (el del “tic tac”, el de la “caza de fachas”, el de los “cócteles Molotov”, el visitador melifluo de herrikotabernas, el de la “política con cojones”, el de “rodead el Congreso”, “ese Parlamento de mierda al que solo iré a armar bronca”, el que se “emociona” ante el antidisturbios pateado en tierra, el promotor de los escraches como “jarabe democrático”, el que aureola de “lucha antifascista” todo el matonismo que opera en la periferia de la política española) la persona más autorizada para exigir a los demás que condenen la violencia? Iglesias denunciando la violencia y la Celestina predicando la castidad.
¿Quién está detrás de los sobres con balas? Mientras la encuesta no concluya, todas las hipótesis están abiertas, y en toda encuesta criminal es ineludible la cuestión “cui prodest” (a quién aprovecha). Puede que el beneficiado no esté vinculado a priori con el ejecutor, pero ¿beneficiarse de un crimen o un delito no es criminal o delictuaoso? ¿A quién aprovechó el hundimiento del Maine? A EE UU, que se adueñó del Pacífico expulsando a España de los territorios de Ultramar. ¿A quién benefició el incendio del Reichstag? A Hitler, para cambiar la constitución de Weimar. ¿A quién benefició el 11M? a Zapatero, que se alzó con la victoria cuando ya lo sacaban del albero los cabestros.
Curiosamente, Pablo se reivindica como el inspirador de la estrategia en aquella trágica situación: “Rodear las sedes del PP, pásalo”. Con independencia de quién haya metido las balas en el sobre y el sobre en el buzón, el primero que se precipita a sacarle partido es Pablo, que lo exhibe en las redes antes de presentar denuncia, y va a la SER para montar el pollo yéndose. Beneficio: recuperar el protagonismo perdido. En una campaña trincheriza, llevada a tambor batiente, para mantenerse en pantalla no basta con soltarse el moño o amoñarse la coleta en días alternos; hace falta munición más gruesa. Ese tiroteo por correspondencia cae como agua de mayo (nunca mejor dicho si pensamos en el 4) en un Galapagar en trance de baldío. “La tensión nos beneficia” (Rodríguez Zapatero ayer/Sánchez-Iglesias hoy). “Mucho” (Iñaki Gabilondo ayer/Ángel Gabilondo hoy?).
A los veteranos nos viene a la memoria el “falso atentado” de y contra Mitterrand (7 balas en el chasis de su Peugeot 403), urdido con el fin de hacerle recuperar “les faveurs de l’opinion publique”. Pero el estruendo de lo anecdótico no tendría que distraernos de lo esencial: UPodemos es cabeza de un cometa que arrastra y federa en su brillante y sucia cola el matonismo y delincuencia criminal coloreados de política: Alfon, Hasel, David Lanza, bucaneros, CDR... UPodemos es el partido que declara por boca de su portavoz que los militantes de la derecha sangran kétchup cuando los filopodemitas los lapidan. ¿Alejar a Iglesias de las instituciones? Con votos en las urnas, no con balas por correspondencia.
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