San Mateo, mejor sin chiringuitos políticos
Como carbayón, no es la primera vez que me manifiesto sobre este asunto, pero sí la única en que puedo celebrar un poco de cordura sobre el mismo. Resulta que en 1983 el entonces alcalde Antonio Masip introdujo en las fiestas sanmateínas los chiringuitos callejeros que le "vendió" Felipe Fernández (consejero socialista del Gobierno de Asturias), quien al parecer los había disfrutado en las fiestas de Bilbao en su etapa universitaria.
Nada que objetar si no fuera que la adjudicación chiringuitera por parte del alcalde Masip tuvo como principal destinatario su propio Partido Socialista ("La Guinda"), así como otros tres partidos de extrema izquierda: el Partido Comunista ("Rincón Cubano"), la Liga Comunista Revolucionaria ("El Topu Fartón") y el Movimiento Comunista de Asturias ("Pinón Folixa"). Con estas formas autoritarias trataba Antonio Masip de contentar y cortejar a la extrema izquierda asturiana, de la que igualmente procedía (Unidad Regionalista). ¿Alguien podría concebir que Gabino de Lorenzo hubiese adjudicado los chiringuitos a su propio Partido Popular y a otros tres partidos de extrema derecha? ¿Cómo se pudo permitir que el chiringuito socialista haya invadido hasta la mismísima fachada de nuestra Universidad?
Sobra decir que aquella adjudicación ha venido siendo tan fraudulenta que ninguno de los chiringuitos antes citados se ha atrevido nunca a rotular sus siglas políticas en el frontis de sus barracones, tal y como ha venido haciendo el resto de los adjudicatarios pertenecientes a diferentes sociedades del concejo, clubes deportivos, etcétera. Supuestamente, los beneficios de estos chiringuitos deberían haber sido para fines culturales. En el caso de los chiringuitos políticos jamás hemos sabido de tal cosa, ni para qué, ni para quiénes fueron los beneficios. Es más, sabemos, sin embargo, que el Movimiento Comunista de Asturias fue partido coaligado en las elecciones europeas junto a Herri Batasuna en 1987. No hace falta decir a qué grupo terrorista defendía dicho partido (ilegalizado en 2003), o sus herederos hasta la actualidad.
Pues bien, todo parece indicar que la cordura del actual gobierno del Ayuntamiento de Oviedo, que preside Alfredo Canteli, se propone acabar con esta dictadura chiringuitera, heredada, reitero, de Antonio Masip, para que a partir del próximo San Mateo 2021 sean los propios hosteleros carbayones los destinatarios de este sistema de explotación festiva. Es decir, los mismos empresarios hosteleros ovetenses que trabajan quince horas al día; los mismos que pagan impuestos, salarios y seguros sociales 365 días al año; los mismos que, en definitiva, se merecen la adjudicación de estos puestos callejeros durante nuestras fiestas sanmateínas. Este año, además, sobran razones para solidarizarse con este colectivo empresarial, fundamental en la dinámica social, económica y turística de nuestra ciudad.
Otra cosa es que se considere, por razones de espacio, la necesidad de añadir cierto número de chiringuitos aparte de los adjudicados a los hosteleros, y en cuyo caso deberían corresponder, a mi juicio, a las asociaciones festivas del concejo, así como a las hermandades de Semana Santa, que tanto beneficio vienen haciendo a la ciudad desde los últimos años. Pues eso, ¡que viva San Mateo, nuestro patrono bailón, y fuera los chiringuitos políticos!
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