Las consecuencias de un mundo apartado de Dios
La ONU ha avisado: Un poco más de irresponsabilidad y egoísmo, y al sobrepasar el límite del calentamiento global se pondrá el punto final a la habitabilidad del planeta. Algunos medios de comunicación ya señalan a "las codiciosas minorías de poder" como responsables de esta y otras situaciones ya dramáticas. Esa canallesca actitud de "o conmigo o contra mí", o "el que venga atrás que arre", nos ha dejado ya demasiado atrás. Estamos no solo cazados, sino embozados y enjaulados en la indefensión.
¿Quién nos liberará?, ¿los dioses de Estados Unidos, o los de Rusia y China, los tres países más contaminantes del mundo? ¿Está el Dios Creador del universo comprometido con las expectativas de las 2.400 religiones de la Cristiandad, las 1.900 del Islam, o las 1.200 del Hinduismo, más o menos controladas por el poder humano? Según el propósito expresado del Dios que dice conocer la Cristiandad, el gobierno de Dios sustituirá a los codiciosos gobiernos humanos, los principales responsables de que la Tierra esté en peligro, el padrenuestro dice: "Venga tu reino -gobierno- y hágase tu voluntad en la Tierra". (Daniel 2:44), (Apocalipsis 11:18).
Mientras tanto, debe haber un orden, aunque sea mínimo y contradictorio, y cada uno debe saber cómo comportarse. Eso, no obstante, no nos garantiza la supervivencia. Un mundo rescatado, limpiado, acondicionado de nuevo para la vida con los viejos parámetros de comportamiento y actitud humana, nos volvería a conducir a donde estamos. Quizá sea este el último tiempo para reconciliarnos con Dios, y que así se nos incluya en su propósito: "Oí una voz fuerte que salía del trono y decía: "¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad. ...l residirá con ellos y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Y les secará toda lágrima de sus ojos, y la muerte ya no existirá, ni habrá más tristeza ni llanto ni dolor. Las cosas anteriores han desaparecido" (Apocalipsis 21:3, 4).
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