Mayo francés: 53 años
En la primavera parisina de hace medio siglo, estudiantes y obreros desafiaron al poder codo con codo. El paro, que abarató salarios y precarizó empleos, agrandó la desigualdad social y dejó en la pobreza a una parte de la población; la juventud que anhelaba ser escuchada; el Gobierno autoritario y patriarcal de De Gaulle y la brutalidad policial lograron que un viernes 3 de mayo, en la plaza de la Sorbona, saltara la chispa que avivaría notorios avances sociales en los años venideros, algunos de ellos hoy en claro retroceso: la liberación de la mujer, el fortalecimiento de los sindicatos o el florecer de una sociedad civil influyente en la búsqueda de nuevas alternativas al sistema son algunos de sus frutos que lograron transformar la sociedad y la cultura. En aquellos días de injusticias, pero de desbordante alegría e ilusión por la regeneración, el sistema se tambaleó. Y hoy, 53 años después, tras el resurgir de la ultraderecha, debemos avivar el grito que surgió en aquellas barricadas: “Prohibido prohibir”.
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