Preciado, encantador de serpientes
El entrenador del Sporting de Gijón lleva varias temporadas entrenando al equipo de fútbol y nadie ha criticado su labor en todo el tiempo que lo viene realizando. Esto me da pie para pensar cómo funciona esa sociedad deportiva.
El dueño del equipo nombra a unos asalariados: desde el presidente a todos los directivos, sin que éstos puedan tener opciones a realizar ninguna crítica en la marcha del equipo. Se justifica con el rendimiento a lo largo de las temporadas que el citado entrenador lleva con el equipo.
No tiene sistema de juego; no ha formado un bloque de titulares, haciendo un cambio de jugadores en todos los partidos (qué malos deben de ser los demás entrenadores que emplean los once jugadores más tres o cuatro suplentes en toda la temporada). Esto es lo que a mí no me cuaja, y si con todo esto no tiene este buen señor críticas de nadie, ni de la afición, incluida la mareona ni por ningún seguidor del equipo, tengo que sacar la conclusión de que ese entrenador tiene poderes especiales. A no ser que resulte que los jugadores que tiene a su disposición sean muy buenos y nadie lo quiere reconocer.
Me figuro que la suerte que está acompañando al club, este año le dé la espalda, porque la lotería no es muy constante con los afortunados.
Deseado se publique este comentario, confesando que soy seguidor del equipo desde los tiempos de Biempica y compañía.
José González Fernández
Candás (Carreño)
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