¿Altura segura o valle profundo?
Creo que no hay película americana donde en un funeral no se cite el Salmo 23, “aunque ande en el valle de sombra profunda...”. Mientras la altura ofrecía seguridad, el valle tan solo podía esconderte, pero si eras descubierto quedabas a merced del enemigo.
¿Son estos tiempos de altura segura, o valle profundo? La política abarca casi todo el panorama social, pero no está dedicada al ciudadano, sino al partido; el ciudadano queda en el valle. Se ataca al contrario como a un enemigo, utilizando los poderosos medios de comunicación. “La vileza es ensalzada entre los hijos de los hombres” (Salmos 12:8). A veces, utilizando también los medios que el Estado debe ocupar en el servicio al pueblo. El pueblo parece tan solo el voto manipulable, incluso se manipula la historia; mientras, los graves problemas presentes no se atajan con unidad, es decir, con sentido de Estado. La desestabilización puede salir demasiado cara. ¿Y quién paga a los desestabilizadores? –que se suponen al servicio del país–, pues eso, el país. ¿Y quién pagará la desestabilización mundial?
Tiempos extraños en general... los de la contaminación al límite, los de Putin y sus cárceles, los que ha dejado Trump, los de Johnson, los de China, los del terrorismo islámico, los de Siria, los del abuso israelí, los de los setenta millones de refugiados, o los ochocientos millones que pasan hambre, los de las mafias traficantes de seres humanos, etc., etc. Desestabilización sin respuesta. Y mientras tanto la sociedad más débil se va transformado: dinero como el primer objetivo, violencia, asesinatos contra los indefensos, incluido los 100.000 abortados al año tan solo en España, droga, desprecio a los valores morales, a la propiedad privada. Una sociedad empujada hacia el “yoísmo” o el “sálvese quien pueda”. ¿Cómo acabará esto?, ¿de pronto, como por arte de magia? Si vamos cuesta abajo, la altura segura va quedando más lejos cada día.
¿Será este por fin el tiempo del fin? Es posible. “Y por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte. Pero el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo” (Mateo 24:12,13) ¿Aguante?, sí, si es en integridad, es la altura segura de los que se salvan.
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