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Sanidad pública, directa al desastre

4 de Noviembre del 2021 - José Viñas García (Oviedo)

Si ya teníamos poco con aquella huelga de médicos que estamos pagando con creces con listas de espera que debieran ser de juzgado de guardia, el tener dirigentes políticos que son mediocres y sin implicación, que nos vino una pandemia que acabó por torpedear el normal funcionamiento de una sostenible sanidad pública, ahora siguen colectivos planteando seguramente reivindicaciones justas, pero según está la sanidad, debieran llevar los planteamientos por el lado de la negociación sindical, ya que están plagados de sindicatos y liberados. Son un colectivo que no puede ir a la huelga, de ser así había que plantearse si tenemos que empezar de cero y llevar la gestión y los compromisos hasta como funcionaba todo bien y mejor.

Sí no es posible esperar por especialista, resonancias, ingresos, operaciones y soluciones por meses, menos entendible es acudir al médico de cabecera con espera de días y sintiéndolos quejarse continuamente de lo desbordados que están. Alguien tiene que poner soluciones a tanta dejadez continuada. Los paganos, siempre los pacientes.

Nada tiene sentido sin pacientes, sin los enfermos. Aquí parece que los artistas de todo este entramado público son los médicos, enfermeras, celadores... ¡No, señor! Ustedes solo tienen lugar ahí, para atender los pacientes. Es como mantener un taller mecánico para solo arreglar los coches de los empleados y sus colegas de entorno, ¿verdad que no funcionaría? Pues eso.

Los trabajadores de atención primaria, aunque no harán huelga, han impulsado lo que denominan la rebelión de los becarios. Dicen que es para desburocratizar y aliviar la presión sobre los centros de salud. A los enfermos solo les vale atención y rápida, la salud muchas veces no puede esperar a que ustedes lleguen a acuerdos de quién tiene que gestionar lo que llaman pruebas, análisis, resultados... complementarios. Ustedes deben resolver quiénes se encargarán de cada situación del paciente, si además de la enfermedad el enfermo debe resolver lo que a ustedes les parece mucha burocracia, apaga y vámonos.

La atención al ciudadano y al paciente debe resolver imprecisiones o documentación fuera de la solución a sus problemas con la enfermedad. Ustedes tienen ocho horas de jornada, y deberán atender con la determinación y profesionalidad de cada cual a los pacientes que quepan en ella. Si luego de terminar la jornada quedaran pacientes sin atender (no por dejadez o pachorra), entonces sí, las administraciones deberán tomar cartas en el asunto. ¡Pero qué es eso de quejarse de desbordamiento continuamente! Nadie les puede exigir hacer más de ocho horas de trabajo.

¿Cómo se arreglaban hace años esos médicos de cabecera? Iban a casa a atender, también en la consulta, y además no se quejaban de burocracia, hacían hasta de asesores de sus pacientes para otras cosas. ¡Ya les vale! ¿Qué es eso de sobrecarga de trabajo, ocho horas?

¿Saben una cosa? Están acabando con la que se decía mejor sanidad del mundo, la pandemia nos demostró que era candidez y mucha utopía.

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