Cerrar los ojos y rezar
Siga el dinero y saque consecuencias. ¿Recuerda Vietnam, Irak, Afganistán, América del Sur, Cuba, el historial de demandas de las grandes farmacéuticas, el DDT, el glifosato, el asbesto, el uranio empobrecido, la talidomida, etcétera?
Le animo a que reaccione y despierte, porque un día, cuando se levante por la mañana, se dará cuenta de que le han quitado todo, hasta los empastes.
Cuando despierte de esta pesadilla, se encontrará de lleno en 2030 y su famosa agenda "No tendrás nada y serás feliz". Se cumpliría entonces la premonición del premio Nobel de la Paz, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, recientemente fallecido: "Vinieron. Ellos tenían la Biblia, nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: cierren los ojos, y recen. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia".
Hasta mi sobrino, que va a preescolar, hubiera captado el mensaje correctamente:
Ellos vinieron con ingentes cantidades de "seguras y eficaces" vacunas contra el "síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2" (SARS-CoV-2) a interferir en nuestras vidas.
Nosotros teníamos trabajo, alegría, vida, salud y patrimonio. Nos dijeron: confiar "ciegamente" en las élites tecnocráticas globalistas, poner la mascarilla, guardar la distancia, confinaros y, sobre todo, poneros la vacuna, una, dos, tres, cuatro veces... las que sean necesarias, y estaréis inmunizados para siempre. Cerrar los ojos y confiar. Y confiamos.
Con tibieza, nos preguntamos por qué le llaman "pandemia de no vacunados", cuando se ha demostrado que en Israel los trabajadores de la salud, completamente vacunados, pueden contagiar a sus pacientes, o por qué personas que estaban sanas antes de recibir la vacuna ya no lo están después de estar vacunados, siendo las vacunas "seguras y eficaces". Bueno, eficaces, si acaso un poco de dolor e hinchazón en el lugar de la inyección, y algún caso raro, aquí y allá, de coágulos, trombos o miocarditis; eso es todo.
Aun así, confiamos en ellos. Les entregamos nuestra salud, nuestra dignidad, nuestro orgullo, nuestros hijos, nuestro futuro, cumpliendo a rajatabla sus indicaciones.
Cerramos los ojos y rezamos. Cuando los abrimos, ellos tenían nuestros trabajos, alegría, vida, salud y patrimonio, y nosotros teníamos la pandemia destructiva y dolorosa del supuesto SARS-Cov-2.
Las élites tecnocráticas globalistas han decidido y anunciado repetidamente su intención de vacunar a todos los habitantes de la Tierra... ¡hasta el último gato! Es decir, cuando "acaben" con los humanos empezarán con los mininos, hasta que no quede uno. Demoledor.
Como bien sabe, las autoridades premian la obediencia de los obedientes, esta vez con un viaje a Viena (o Australia, si lo prefiere) con todos los gastos pagados, para vivir durante tres meses bajo el régimen totalitario de esos gobiernos: Quédese en su habitación de hotel, vea televisión, coma comida enlatada, use la mascarilla, experimente el miedo a la autoridad. Así durante tres meses. Luego vuelva aquí y cuente a sus allegados que ha conocido el paraíso.
Doce uvas me he comido esta Nochevieja recordando a doce hijos de Satanás que están haciendo lo imposible para que nuestras vidas sean imposibles. Cierro los ojos y rezo para que no lo consigan.
Saludos cordiales.
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