Educar para autoprotegernos frente a argayos, inundaciones y terremotos en Asturias
Sin duda, son las inundaciones y argayos/fanas los fenómenos naturales que más pérdidas económicas y víctimas mortales causan en Asturias. Por ejemplo, en la última década las inestabilidades de ladera se cobraron siete víctimas mortales, mientras que un único episodio de precipitaciones ocurrido en 2019 ocasionó otros cuatro fallecidos. Los daños económicos directos de argayos e inundaciones ascienden a varios millones de euros cada año, a los que hay que añadir los perjuicios para la actividad económica, educativa e, incluso, sanitaria derivados de los cortes de carreteras y de la inutilización temporal de infraestructuras públicas tales como hospitales o centros educativos.
Diversos países (Estados Unidos, Japón, etc.) dedican importantes recursos a formar a su población en medidas de autoprotección frente a los fenómenos naturales que suponen un mayor riesgo para ellos, los terremotos y los tsunamis. La formación recibida desde niveles educativos básicos en medidas de autoprotección hace que los ciudadanos sepan que, por ejemplo, ante la ocurrencia de un terremoto deben situarse bajo una mesa o que si están en la costa deben alejarse hacia lugares elevados ante la eventual llegada de un tsunami.
En Asturias, por el contrario, en el ámbito de la autoprotección frente a fenómenos naturales aún tenemos un largo camino que recorrer. La mayor parte de la población desconoce las causas y procesos que generan las inundaciones (en las que concurren factores meteorológicos, topográficos, geológicos y antrópicos), al tiempo que carece de procedimientos de actuación frente a este fenómeno, pudiendo recurrir únicamente a lo que dicte su sentido común. De igual modo, tampoco se está familiarizado con los factores que condicionan (relieve, terreno, etc.) o desencadenan (precipitaciones, acción antrópica, etc.) los argayos/fanas, a pesar de ser tan consustanciales a nuestro entorno como las inundaciones. Aunque son mucho menos frecuentes y, en consecuencia, representan un menor riesgo, no se debe olvidar que el suroccidente asturiano es una zona con cierto peligro por ocurrencia de terremotos. Mitigar los efectos que este proceso geológico interno pueda ocasionar es una cuestión relativamente sencilla, siempre y cuando se conozca cómo se debe actuar en cada situación.
Asturias tiene una importante asignatura pendiente, darle la necesaria importancia a la educación para la autoprotección. Desde la Educación Primaria y Secundaria se debería comenzar a formar al alumnado en medidas de autoprotección frente a los fenómenos que mayor riesgo representan para nuestra región: inundaciones, movimientos de ladera y terremotos. Formación que debe extenderse, asimismo, mediante otras fórmulas a la totalidad de la población (charlas, redes sociales, prensa, radio, televisión, folletos informativos, etc.), y que debe adaptarse a nivel comarcal y local a las singularidades de cada zona. Seguramente así lograremos minimizar muchos riesgos y sentirnos todos, al menos, un poco más seguros.
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