Houston, tenemos un problema
Realmente la frase dicha por el astronauta Jack Swigert en el Apolo XIII el 13/04/1970 fue "Houston, hemos tenido un problema", en pasado, y eso es lo que me gustaría transmitir algún día a mis conciudadanos (no se si lo veré) respecto a los grafitis salvajes que día tras día nos encontramos y sufrimos en nuestras fachadas, puertas de garajes, bancos, farolas, etcétera; esta moda incomprensiva de estos jóvenes desalmados, sin escrúpulos, tarados, con cerebro de colorines, inseguros y que con ahínco inusitado se empeñan en dejar huella de su obra pictórica para la posteridad en lienzos que no son de su propiedad y en lugares que, por lo general, tienen un concurrido público, que puedan quedar boquiabiertos, al valorar el despropósito de sus geniales obras. No podemos consentir ni un minuto más este desaguisado continuado de grafitis salvajes; es verdad que la fórmula para atajar esta moda pictórica sin pinceles, extravagante y nocturna, es difícil de encontrar, pero debemos entre todos hallar una idea feliz, para que este fenómeno que produce la naturaleza desaparezca. No podemos clausurar las fábricas de pinturas, no. No podemos aplicar un toque de queda a todos los jóvenes para solventar este desatino, no. No podemos contratar a miles y miles de serenos que neutralicen a estos cobardes, no. No podemos tampoco esperar a que, con el tiempo, estos descerebrados tomen conciencia del daño causado, no. No podemos introducir en las aulas espráis, para que los alevines se familiaricen con los grafitis y aleccionarlos en que eso no se hace, no. ¿Qué nos queda entonces? La familia, pero en estos casos, salvo excepciones, no dejarán de estar desestructuradas, y en el mejor de los casos diremos que es mejor que destrocen nuestro entorno y mobiliario a que trafiquen con cocaína, aunque pueda ser que, con este grado de civismo, conjuguen las dos cosas a la vez. Sí, pero, ¿qué podemos hacer entonces? La coordinación de las instituciones, sí, de todas las instituciones: educativa, pública y política.
Aquí, en el barrio alto y casco histórico de Gijón (Cimavilla), estamos sufriendo, entre otros, este incongruente y descomunal problema; y posiblemente los cuerpos de seguridad ciudadana estén realizando pesquisas con objeto de atenuar estas desafortunadas obras de arte que tanto daño nos hacen. Pero, por favor, mantengan a la ciudadanía informada, como, por ejemplo: La Policía ha detenido a un grafitero que estaba cojo y no podía correr; iPor Dios! Dígannos algo que nos reconforte y podamos soñar, ver luz y progreso.
¿se imaginan ustedes a los guías de free tour ensalzando a los turistas, las virtudes de nuestro Gijón del Alma, de esta villa marinera y, al mismo tiempo, contemplando atónitos estas auténticas marranadas?
He leído por estas fechas que todos apoyan la candidatura de Gijón a la Capital Europea de la Cultura, sería estupendo, pero ¿qué les vamos a mostrar y ofrecer a los visitantes?, ¿las calles, abarrotadas de chorretones, de frases soeces y congestionadas de estos asquerosos y desafortunados grafitis? Precisamente hoy, jueves, 27/01/2022, en LA NUEVA ESPAÑA he leído el artículo de Aurelio Martín, concejal de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Gijón, en una ganadería con ganaderos que decía que "La ganadería extensiva ha moldeado de forma histórica nuestro paisaje".
Pues bien, don Aurelio, concejal de Medio Ambiente, este ganado del que yo estoy hablando también ha moldeado de forma histórica nuestro paisaje, y percibo un continuo desasosiego, pues no veo, ni intuyo, que los 27 concejales de nuestra Corporación municipal se pongan al frente y se impliquen física e intelectualmente en gestionar a este ganado. Tiempo, ustedes, tienen bastante, ¿voluntad?... sinceramente, lo dudo.
Y ya que estoy aquí, apoyo a la llingua, pero me opongo rotundamente a la cooficialidad, no crea riqueza, y creo honestamente que es la antesala al despilfarro y la nacionalidad. Sr. Barbón, convoque un referéndum sobre la cooficialidad, sea usted valiente, los ciudadanos tenemos derecho a dar nuestra opinión, no podemos permitir que 45 diputados de la Junta tomen una decisión de esta vital importancia.
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