Manual para familias de suicidas
A pesar de su gravedad, el suicidio no tiene visibilidad, es una realidad silenciada con poca repercusión mediática, algo que no ocurre con otras causas de muerte... Detrás de cada suicidio hay un drama del que poco se habla. (“Un drama del que poco se habla”. Esther Blanco y Andrés Calvo. La Nueva España/10/09/2019).
Hace más de trece años que me intereso por las conductas autolíticas. Es cierto que no me ha quedado más remedio. En este tiempo he conocido escritores interesados por el tema, he leído novelas de suicidas extraordinarios/as, y he asistido cada 10 de septiembre que me ha sido posible al acto organizado ante el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Creía que todo ello me proporcionaría herramientas útiles, llegado el caso.
Aprendí a hablar de ello con naturalidad, a descartar que algunas conductas son llamadas de atención, a ser consciente del riesgo latente, a idear planes alternativos convincentes y posibles, como cuando se enseña a un niño, en el patio de un colegio, a visibilizar conductas alternativas que le serán más propicias.
Hace casi un mes que uno de mis hermanos se suicidó, con 43 años. Ahora sé que lo único que podía haberle salvado, en las ocho horas críticas que transcurrieron desde que recibí su despedida mediante WhatsApp (una despedida sin lugar a ningún tipo de dudas) hasta su muerte, habría sido denunciar su desaparición en una Comisaría de Policía Judicial.
Es importante que tomen nota de ese detalle, porque en ese momento ustedes tendrán la certeza de que su familiar está suicidándose. No es que esté desaparecido, no es que lleve 24 o 48 horas desaparecido, es que no sabes dónde está y sabes que se está matando, y no vale ninguna otra vía para que te ayuden, ni 112, ni denuncia ante la Guardia Civil, ni denuncia ante Policía Local. Para que empiece la cuenta atrás, tiene que ser específicamente una Comisaría Judicial.
¡Ojalá a alguno de ustedes le sirva de algo esta información! Mi familia ya no ganará nada con esta carta. Cada uno de nosotros se encuentra inmerso en su propio viaje solitario hacia la desolación, por haber perdido a un chico inteligente y divertido que llevaba seis años siendo un héroe a jornada completa.
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