Los bulos bailones
Cada vez que sintonizo en la televisión programas de actualidad o de cotilleo, me produce cierto desasosiego ver a los contertulios bailando de medio cuerpo para arriba, moviendo los brazos y la cabeza al compás de alguna canción. Me desconcierta, me intriga e incluso me inquieta no saber qué es lo ocurre con el resto del cuerpo cuando solo se les ve moviendo el busto. Supongo que, al estar sentados, el trasero tendrá que permanecer necesariamente en reposo, pero no tengo claro si las piernas siguen también el compás, aunque las imagino básicamente estáticas, o, todo lo más, con un ligero taconeo imperceptible.
No sé si es para preocuparse o si solo se trata de una costumbre pasajera, pero se ha extendido tanto lo del braceo ante las cámaras y es tal su influencia que ya se empieza a ver gente haciendo lo mismo en el metro, en el autobús en las terrazas de los bares y hasta en las salas de espera de las consultas, suene lo que suene en el móvil. Reconozco que yo mismo también lo hago en ocasiones, en casa, en la oficina o caminando, sin ser consciente de ello. Claro que me preocupa, me preocupa mucho, pero no puedo evitarlo porque llevo el ritmo conmigo vaya donde vaya y sin querer se me van las manos.
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