Que no nos quiten la sal
Que es parte de nuestra idiosincrasia, lo que nos distingue y por lo que somos reconocidos en medio mundo. Nos pueden quitar el sodio, el potasio o el magnesio, pero que no nos quiten la sal. Porque quitarnos la sal es como quitarnos parte de nuestra esencia, porque el que más y el que menos la lleva en el cuerpo, e incluso en el alma, porque la sal es vida, y si nos la quitan nos quitan también un poco de ella.
Llevaba un tiempo preocupado porque sabía que iba a ocurrir algo así, y acaba de ser publicada la normativa que limita el contenido máximo de la sal en el pan y ya ha sido publicada ya en BOE. Según la misma, el máximo permitido en el pan común debe ser de 1,31 gramos de sal por cada 100 gramos de pan. No sé cuántos gramos de sal era lo permitido hasta ahora, pero que la hayan reducido así sin más, y por decreto, es imperdonable. A ver a hora con qué ganas vamos a comprar el pan, sabiendo lo que sabemos, y sabiendo también que el pan que compremos va a ser menos pan porque va a saber menos.
Están empeñados en “mejorar” nuestra dieta y ahora le ha tocado a la sal. ¡Tiene guasa la cosa!
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