No me disparéis por esto
Vivo retirado con un buen número de gente, poco hablante es cierto, en una residencia de gente mayor. En bastantes momentos se disparan ciertas alarmas, pero reina la paz entre nosotros. Padecí el covid y padezco desde entonces cierta cojera y más sordera. No me puedo quejar de muchas de estas miserias. Más temo el que se me estén debilitando el oído y la vista. Es mi atardecer. Y también me entristece pensar en aquellos amigos que ahora mismo no sé por dónde andan.
Pero no vivo solo en este mundo. Son miles y miles de mujeres y hombres soportando los sus últimos años. Donde reinan además tantas vidas vegetales. Gracias a Dios. Puedo con mi carga económica tras tantos años de carestía, lo cual me alivia más de lo que pensaba. Y me entristece, aunque les extrañe, el aburrimiento silencioso que a otros hunde. El acompañamiento se nos hace muchas veces difícil. Por lo que dedico muchas horas a la lectura y a la oración.
Por otra parte, la ciencia está dando aportaciones muy meritorias. Aunque no creo en algunas de ellas. No deseo ser una vida sin cuerpo, diría a tantos que sueñan con ese futuro poshumano. Me inquieta que algunos pretendan imponerlo. Lo desearía, sí, más un mundo más humano para todos, empezando por Ucrania. Sin conciencia esa ciencia sería un sueño poshumano, una ruina para el alma, decía ya Rabelais. No sigo porque aclararía mis carencias científicas. Las emociones descontroladas pueden convertir en estúpida a la gente más inteligente.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

