Hay más felicidad en dar que en recibir (Hechos, 20:36)
Vengo observando que la invasión de Ucrania ya no acapara el 80% de las noticias, tertulias y demás programas televisivos, y mucho menos en la prensa. La cosa no es menos terrible que al principio, sino más, pero... hay que respirar, hay que vivir, hay que volver a la anormalidad como sea. ¿Anormalidad?, si, lo normal sería seguir sufriendo. Eso es lo que les va a pasar a quienes den albergue a los refugiados, ya no podrán llevar la vida que llevaban, sino sumergirse en el drama de otros seres humanos para ayudarles hasta la extenuación.
Sin embargo, su sacrificio es hermoso y debe darles muchas satisfacciones. Por ejemplo: "Desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre, la forma de adoración pura y sin contaminar es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en sus dificultades y mantenerse sin mancha del mundo" (Santiago 1:27). Es verdad que acoger a un refugiado no está al alcance de todos, pero nuestra actitud no puede ser la de la búsqueda de excusas, sino la de: "Cuánto siento no poder...". Si no es así, ¿de qué valor es nuestro testimonio en este periódico? Dice William Penn: "Tienen derecho a censurar los que tienen corazón para ayudar". Y dice Paula: "Justo después de la muerte de mi esposo, recibí mucho apoyo. Con el paso del tiempo, la vida de la gente pareció volver a la normalidad. Pero mi vida había cambiado por completo. Es de gran ayuda que los demás entiendan que la persona que está de duelo necesita apoyo durante meses, incluso durante años".
Y ahora os cito algo que llevo en el corazón: "El verdadero amigo ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia" (Proverbios 17:17). Sí, esto nos puede dar satisfacción, más satisfacción que buscar la supervivencia sin sufrir. Yo no me encontraba bien, y un amigo al que quiero como a un hijo me pidió que dirigiera el funeral de su padre; por una vez no estaba en condiciones pero no podía fallarle, la sala 1 del cementerio estaba a rebosar, mas 300 conexiones por zoom. Aún me llegan las hermosas palabras y los abrazos de ese estímulo que te cura y te salva.
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