Historias verdaderas de banderas falsas
¿Recuerda la terrorífica "noticia" de la guerra de Irak en la que soldados iraquíes de Saddam Hussein habían entrado en un hospital y asesinado a bebés neonatos en sus incubadoras? Los medios de prensa "profesionales" propagaron el bulo por doquier, alimentado por el discurso lacrimógeno de Nariyah, una niña de Kuwait que resultó ser la hija del embajador y que en 1990 contribuyó a convencer a la población de la necesidad de la intervención en Irak. La 'Guerra del Golfo' tuvo lugar y posteriormente una investigación periodística demostró que el testimonio de Nariyah era falso de toda falsedad.
Más estremecedor resulta lo de la entonces secretaria de Estado de EE UU, Madeleine Albright, recientemente fallecida, que a la pregunta de si no le parecían demasiado el medio millón de niños muertos (asesinados) en Irak, contestó: "Son muchos, pero ha merecido la pena". Que Dios la perdone.
Sin desmerecer el bombardeo deliberado a los evacuados en una estación de tren en la región de Kramatorsk (100 heridos y más de 30 muertos), lo más impactante fue la matanza de Bucha, de la que el gobierno ucraniano culpó a Rusia. Atención a la secuencia de fechas.
El 29 de marzo de 2022, durante las conversaciones de paz en curso entre las autoridades rusas y ucranianas en Turquía, Rusia anunció que retiraría sus fuerzas de los alrededores de Kiev como señal de "buena fe".
Queda claro que las fuerzas rusas habían abandonado Bucha antes del 31 de marzo.
De hecho, el día 1 de abril, el alcalde de Bucha, Anatoly Fedoruk, en una eufórica entrevista en vídeo, dijo: "El 31 de marzo pasará a la historia de nuestro asentamiento, toda la comunidad territorial, como un día de liberación de los orcos rusos [. . .] una gran victoria en la región de Kiev". De los centenares de muertos, nada.
El día 2 de abril, el "New York Times" informó: "Soldados ucranianos del batallón Azov caminaron entre los restos de un convoy militar ruso en la ciudad de Bucha, recientemente liberada". De los centenares de muertos, nada.
Unos días después, surgieron pruebas en vídeo de una aparente carnicería en las calles de Bucha llenas de cuerpos (más de 400) unos con las manos atadas a la espalda y otros muchos portando los brazaletes blancos que Rusia entrega a los civiles para que no los confundan con combatientes.
¿Cuatrocientos cadáveres, cinco días mínimo tirados en la calle, sin síntomas de descomposición, ni animales, ni personas (mascotas o familiares o autoridades), que los vieran o se preocuparan de ellos?
Quizás sería lógico y procedente que el fiscal jefe británico de la corte, Karim Khan, hubiera enviado un equipo forense para tomar el control de la escena del crimen, supervisar las autopsias de las víctimas estableciendo la hora de la muerte, el mecanismo de la muerte y si las víctimas habían muerto donde supuestamente fueron encontradas, o si sus cuerpos habían sido trasladados allí desde otro lugar. Nada.
Huelga decir que tanto Washington como Londres pusieron el grito en el cielo, arengando al mundo contra Putin, mientras que Rusia, que pidió comparecer en el Consejo de Seguridad de la ONU, fue vetada por Reino Unido, dos veces.
Todo lo que cualquier persona responsable puede hacer en este momento es esperar y observar atentamente y evitar la tentación de crear héroes y villanos binarios a partir de la turbia y oscura realidad.
Por mi parte, prometo abandonar la senda del mal, previa flagelación pascual, si escucho decir en la Sexta que los rusos, que disparaban indiscriminadamente, "llevaban tres pares de calzoncillos".
Saludos cordiales.
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