No te he pedido tu opinión
La primera vez que tuve que correr por la calle era menor. Un hombre me seguía, y pasé mucho miedo.
"¡Guapa!", "Menuda faldita", "Cómo te queda esa camiseta"... Son algunos ejemplos de frases que las mujeres escuchamos diariamente, por el día, por la noche, da igual, se creen con el derecho de opinar sobre nosotras y nuestro físico, sin que les hayamos dado ese derecho.
Y no, no nos sentimos halagadas ni mejor, no nos hemos vestido esa mañana con la intención de recibir el máximo de comentarios posible. Provocáis inseguridad, inferioridad y dolor.
He vivido situaciones en las que, incluso estando en mi propio coche, se han creído con la potestad de poderme hacer señas obscenas, he acabado llorando y sintiéndome repugnante. ¡Basta ya! Dejad de comentar, de insinuar y de acosar, no me callo más. Quiero sentirme sin miedo, quiero sentirme libre de poder vestir y, directamente, de estar, sin pánico a recibir comentarios e insinuaciones que me hagan temer por mi integridad.
Acabemos con esta plaga que, por el mero hecho de ser mujeres, nos atormenta cada vez que escuchamos sus palabras. ¡No te he pedido tu opinión!
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