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Cuaresma, Domingo de Ramos y Semana Santa 2022

16 de Abril del 2022 - Charo Vázquez (OVIEDO)

La Cuaresma, el Domingo de Ramos y la Semana Santa son los pilares de la vida cristiana. Nos ayudan a encontrar el equilibrio en nuestras azarosas vidas y ponen el alma a descansar, porque sabes que tras una “entrada fabulosa y triunfal en Jerusalén”, rodeado de gentes aplaudiendo alrededor y mostrando su más profundo afecto, los humanos van a “dejarnos en la estacada”, y eso es lo que le ocurrió a Jesús, la diferencia es que Él lo sabía la semana anterior, no podemos olvidar que era humano, pero también era el “Hijo de Dios” y el Dios esperado desde hacía largo tiempo por los judíos, a los que decepcionó enormemente, pues esperaban un rey guerrero y conquistador, y apareció Él de la nada.

Menuda tragedia, por un lado, Dios pletórico el Domingo de Ramos y, por otro, entristecido porque tenía la certeza absoluta de que los suyos, incluidos nosotros también, lo íbamos a dejar solo y pleno de desesperanza y desamor. ¡Así somos los habitantes de la Tierra!

La Semana Santa es la última semana de la Cuaresma, y, según el calendario litúrgico, empieza el domingo y termina el sábado. Nos recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Jesús nos recuerda que las personas hemos sido creadas para vivir en el corazón de Dios el resto de la eternidad.

¿Cómo vivió Jesús cada uno de los días de la Semana Santa: desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección?:

Domingo de Ramos

Jesús entró solemnemente a Jerusalén sobre un borrico (Mc 11,1-10) y fue recibido con entusiasmo por el pueblo, testigo de tantos milagros como Él había obrado en su favor. Esto encendió la ira de los escribas y fariseos contra Jesús (Mt 21,1-16). Pasó Jesús todo el domingo en la ciudad y, al atardecer, se fue a Betania, como a tres kilómetros de distancia. Cenó con Simón el leproso (Jn 12, 1-11) y María le ungió con perfume de nardo; por su parte, Judas fue a hablar con el Sanedrín para ponerse de acuerdo y entregarle. Siempre hay un judas que nos apuñala por la espalda.

Lunes Santo

Fue otra vez Jesús a Jerusalén, maldijo la higuera que no daba frutos y arrojó del templo a los que lo profanaban con sus compras, ventas y cambios de moneda (Mc 11,12). También mantuvo diatribas con los escribas y fariseos (Mc 11, 27-33) y enseñó al pueblo con parábolas y otras enseñanzas (Mc 12, 1-40). Allí se cruzó con la viuda pobre, que echó todo lo que tenía en el gazofilacio (Mc 12, 41-44). Al salir del templo anunció la caída de Jerusalén (Mc 13,1ss.). Por la tarde volvió a Betania.

Martes Santo

Jesús regresó de nuevo a Jerusalén y trabajó intensamente durante todo el día, enseñando su doctrina y sosteniendo fuerte disputas con fariseos, escribas y herodianos (Lc 19,47-48). Ese día por la tarde, los pontífices tomaron la determinación de prenderle y darle muerte.

Miércoles Santo

Por la mañana, muy temprano, todo el pueblo acudió a escucharle en el templo. Pasó aquella noche en el monte de los Olivos (Lc 21,37-38).

Jueves Santo - La Última Cena

Jesús, por la mañana, envió a Pedro y a Juan a preparar la cena de Pascua (Lc 22,8-13). Por la tarde se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua en una cena especial (Jn 13,1-17,26), en la que lavó los pies a sus discípulos dándoles ejemplo de humildad y amor, instituyó el sacerdocio con las palabras “Haced esto en memoria mía” al convertir el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre, momento en el que también instituye la Eucaristía, para así quedarse con nosotros para siempre. Después se fue a orar a un huerto, a Getsemaní (Mt 26,36-46). Muy avanzada la noche, Judas consuma su traición y los judíos lo prendieron (Jn 18,2-12). Primero tuvo lugar el interrogatorio ante los príncipes de los sacerdotes (Jn 18,13-27). Pedro le niega tres veces (Lc 22,54-62). Recuerdo que mi abuela nos llevaba a visitar, en al menos siete iglesias, al Santísimo. ¡Yo en aquellos tiempos lo encontraba absurdo y me aburría enormemente!

Viernes Santo - Jesús muere en la cruz

Jesús fue interrogado por Herodes (Lc 23,6-12) y Pilato (Mt 27,11-31). Luego lo azotaron, lo coronaron de espinas, condenaron a muerte y crucificaron. Murió a las tres de la tarde y fue llevado al sepulcro antes de ponerse el sol. De todos los textos de los Evangelios sinópticos, el relato de la Pasión es, muy probablemente, de los más antiguos: la comunidad cristiana se ocupó de recoger, al principio de palabra y más tarde por escrito, los últimos momentos de Jesús. Como complemento de tales relatos, el Evangelio de Juan (Jn 18,1-19,37) aporta algunos detalles de los que fue testigo: el diálogo al pie de la cruz donde nos entregó su Madre a San Juan, la lanzada...

Sábado Santo

Los Evangelios han dejado el relato abruptamente: han colocado la piedra del sepulcro ante la mirada de las santas mujeres (Mc 15,46-47); el cuerpo de Jesús yace en el sepulcro (Jn 19,42), custodiado por los guardias (Mt 27,65); todos, por ser sábado, van a descansar. El sábado por la tarde compraron aromas y ungüentos con los que embalsamar su cuerpo el domingo por la mañana (Lc 23,56-24,1-8). Del Sábado Santo me gustan las ceremonias de la “Bendición del fuego” y la “Bendición del agua”. Para mí tienen el significado de purificar y limpiar el alma.

Domingo de Resurrección - Jesús resucita de entre los muertos

En la mañana del domingo el sepulcro está vacío porque Cristo ha resucitado. Solo quedaban los lienzos mortuorios con una disposición peculiar (Jn 20,4-9). Mateo es el único evangelista que refiere un episodio singular: muchos cuerpos de los santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de los sepulcros, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos (Mt 27, 52-53).

La alegría que da la Resurrección de Jesús se plasma en la Pascua, que acontece cincuenta días después de su Resurrección, cuando el Espíritu Santo, que Él les había prometido, vino sobre los apóstoles para guiarles en su misión de anunciar el Evangelio. El color de la liturgia en el tiempo pascual es el blanco, símbolo de gloria y de gozo. Y de nuevo aparecen las plantas y las flores en todos los altares del mundo.

Toda la Pascua es celebración de la Resurrección del Señor. A la luz de esta festividad de la Pascua, la Iglesia también celebra la Divina Misericordia (el domingo inmediatamente posterior al de Resurrección), la Ascensión (cuarenta días después del domingo pascual) y Pentecostés (50 días después), con que termina este tiempo litúrgico.

Esta carta va dedicada a una muy buena amiga de la familia y soporte de mi padre durante mucho tiempo, Inés, a la que Dios, en los dos últimos años de su larga existencia, le envió mucho sufrimiento y una salud muy endeble. A veces perdía el sentido de la vida, fácil de entender, supongo que la enfermedad que no tiene fin te trastorna, te roba la paz y te deja huérfana de alegría. Recen una oración por su espíritu, que ahora mismo ya está descansando en el corazón del “Creador de las almas”.

Me despido como hago al terminar una de estas misivas. Gracias a este periódico por la posibilidad que me ofrece de publicar estas cartas. Y para todos ustedes, periodistas, nunca olviden que la verdad es su único empeño, y, lectores del periódico, busquen siempre la verdad, estoy cierta en que la hallarán. Deseo que la paz y el bien les empapen el alma, que lo pasen bien y que se porten excepcionalmente bien. Dios está ahí, dentro del alma, esperando a ser encontrado.

¡Hala, con Dios!

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