La Nueva España » Cartas de los lectores » Tribuna » Un libro para una fiesta del libro

Un libro para una fiesta del libro

25 de Abril del 2022 - Agustín Hevia Ballina

Está al caer la hora del mediodía, esa hora imprecisa que no sabes si es de la tarde o es de la mañana, porque el reloj te la da ya por la tarde, cuando el sol te la retiene como de la mañana.

Los días se van deslizando como el agua entre las manos, que, cuanto más la estrujas, más se escurre entre los dedos. Rechazo la palabra “confinamiento”, al igual que la palabra “apartamiento” o también el concepto “aislamiento”, y me inclino por “recogimiento”, que es expresiva de una actitud del espíritu más positiva, más constructiva, más abierta al optimismo, más edificante.

En recogimiento constructivo paso los días y las horas, y, poco a poco, en enriquecedora superación, en actitud de optimismo que me hace pensar que todo nos ayudará a actitudes constructivas y solidarias que conduzcan a la Humanidad por nuevos derroteros y nuevos caminos en que converja todo lo bueno que en sí tiene la criatura humana, dejando de lado las alforjas de la maldad con que, desde los tiempos de Caín, viene cargando el ser humano en pos de no sé qué banderías y egoísmos, que alejan radicalmente del desiderátum de Jesús Nazareno, que lo dejó tan gratamente expresado en cálida oración al Padre: “Que todos sean uno, como Tú, Padre, y Yo somos uno. Sí, ¡oh, Padre!, confírmalos en la unidad”. No parece sino que, tomando el verdadero pulso al mundo, uno saque la impresión de que Jesús de Nazaret habló para otra Humanidad y no para la presente, que tantas roturas y rasgones acumula en su cuerpo, cuya Historia no parece poder ser otra que la de las divisiones, rupturas, desgarros, odios y todas las palabras que no sugieran otra cosa que división y rotura de la paz interior.

Paso horas y horas en deleitosa lectura. Si en alguna otra ocasión el libro se me ha ofrecido como el mejor y más cercano amigo, el más dulce lenitivo espiritual, en las presentes circunstancias de estos días de recogimiento que, de modo tan perentorio, nos ha venido impuesto, no puedo menos de buscar consuelo y paz interior en mis amigos los libros, que tan copiosos y sugeridores se me ofrecen en los anaqueles de mi Librería.

Sumario: Unos "amigos" queridos que ofrecen consuelo y paz interior

Destacado: Nuestros libros de cabecera son aquellos que en el final del día, y durante tu sueño, te sirven de alimento callado y silencioso con que sigue enriqueciéndose tu espíritu

Como todos los que me rodean, por una faceta o por la otra, me son igualmente queridos, no tengo más que extender la mano y sacar a flote, al azar, el que, seguramente, me interesó un día, el que contribuyó a enriquecer mi espíritu con caudales de sapiencias, con energías espirituales, con motivos para ilusionados capítulos de los que más me habían animado, de aquellos que más pábulo y alimento interior me habían proporcionado. ¡Cuántos índices someramente leídos me han abierto a perspectivas anchurosas para mis inquietudes intelectuales!

En el encuentro del lector con los libros siempre emerge ese acervo de libros preciados que tienen puesto de privilegio entre los de tu humilde y, para ti, tu tesoro incalculable, tu muy querida Librería. Son los que, en nuestro lenguaje intimista, venimos en llamar nuestros “libros de cabecera”, que son aquellos que en el final del día, y durante tu sueño, te sirven de alimento callado y silencioso con que sigue enriqueciéndose tu espíritu.

En un estudio llevado a cabo por la Universidad de Lübeck, en Alemania, se ha probado que los seres humanos tenemos una rica fuente de aprendizaje mientras dormimos. Asimismo, continuamos haciendo almacenaje de los conocimientos acumulados durante el día. Utilizando terminología de nuestras tecnologías, diremos que organizamos y damos cumplida destinación a lo que aprendemos, pasándolo a un mental disco duro que lo ordena en el ordenador de nuestra mente, constituyendo así la más rica de las memorias, el más copioso almacén o base de datos que imaginar se puede.

Esa expresión, pues, que nos trae a la mente, el “libro de cabecera”, merece la pena seguir dándole importancia en nuestra praxis de enriquecimiento intelectual. En experiencia personal, puedo decir que buena parte de mis artículos se me gestan en la etapa de mi vida de sueño, donde con toda nitidez se me ofrece como un claro esquema lo que fueron unas breves notas pasadas en el duermevela del momento y me bastan para, al día siguiente, sacarlas de la memoria de mi ordenador. El aprecio por el “libro de cabecera” conviene no perderlo, sino hacerlo práctica asidua: además de beneficiar la memoria vinculada al sueño, conseguimos un mejor nivel de salud, del que saldremos enriquecidos en nuestra capacidad total de aprendizaje y memorización. Constituye nuestra etapa de sueño una circunstancia sin duda muy provechosa para aliviar nuestra tensión vital, que, además de mejorar nuestro bagaje intelectual, nos ayuda a sacar el mayor provecho de nuestros “libros de cabecera”. Empezando por la Bibliotheca Divinarum Scripturarum, que es nuestra Biblia, puedo decirte cuál es mi último “libro de cabecera”. Pues, sí (¿te suena, acaso?): tengo por “libro de cabecera” el del P. Eusebio de Nieremberg, “Diferencia entre lo temporal y lo eterno”, en una deleitosa edición del siglo XVIII, y puedo decirte que no se me cae de las manos, sino que me aporta enriquecimiento espiritual. Para cualquier día, tomaré por “libro de cabecera” las “Cartas de Santa Teresa de Jesús”, y de verdad, si los libros definen al lector, no me considero ni raro ni extravagante. Más bien, diría todo lo contario.

Cartas

Número de cartas: 40048

Número de cartas en Junio: 202

Tribunas

Número de tribunas: 1859

Número de tribunas en Junio: 13

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador