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¿Basta con la supervivencia física?

18 de Abril del 2022 - José Luis Sancho Sánchez (Zaragoza)

Este presente terrible y desconcertante que vivimos no lo hubiéramos imaginado ni en sueños de ciencia ficción, y ni siquiera en ninguna película. Bien pues, algunos estamos pensando en cómo acabará. Sí, no son muchos los que se hacen preguntas. Hay analistas o periodistas que, como en todo, son optimistas, realistas o pesimistas, aunque esto último no es muy apreciado. El análisis puede derivar no tanto hacia la próxima variante china de la peste como hacia una nueva vacuna que tarde o temprano aparecerá, nos protegerá y hará inmensamente ricas a las farmacéuticas. O hacia las maniobras disuasorias del capital para acabar con las guerras.

Algunos románticos esperamos, sin embargo, un análisis que tenga que ver con el efecto producido en esta sociedad humana. ¿Cómo nos hemos comportado y por qué? ¿Qué valores nos han mejorado, o qué mala entraña nos ha vuelto más egoístas y peligrosos? O... simplemente: ¿qué es lo que realmente importa al hombre y a la mujer de hoy? Ahí podemos encontrar los indicios de la próxima peste o de la próxima guerra. Habría que pedirle a algún periodista científico que investigue hasta qué punto se lee la prensa, o no se lee para no saber lo que pasa, o si el telediario interesa más que la telebasura. ¿Sería reconocido y galardonado por demostrar que la gente, en general, huye de la verdad? Creo que no. El mundo y su sistema se cierran en filas en torno a un mensaje deontológico sobre el comportamiento humano.

Yo sigo pensando que los avisos están para algo, que son consecuentes con el amor al prójimo aunque suelen producir rechazo, pero el que ama está en la obligación de informar. Hay profecías acerca del fin del mundo, o fin del sistema de gobierno humano, que están avisando para que no nos pille dormitando, porque la propaganda engañosa llegará al límite: “Cuando los hombres estén diciendo: ‘¡Paz y seguridad!’, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera. Pero vosotros, hermanos, no estáis en oscuridad, como para que ese día os sorprenda del mismo modo que el día sorprendería a unos ladrones, porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no pertenecemos ni a la noche ni a la oscuridad” (1 Tesalonicenses 5:1-11).

Atención a esto, se dirá: “Paz y seguridad”, como si ya se hubieran acabado las guerras, el crimen y el hambre, y, además, se hubiera atajado el proceso del calentamiento global, pero... seguirá siendo la canción engañosa y adormecedora de siempre. Os señalo el versículo 6: “Por lo tanto, no nos durmamos como hacen los demás. Quedémonos despiertos y mantengamos nuestro buen juicio”. No es el hombre que ha causado la ruina de la tierra el que nos salva, sino que es el Reino de Dios el que acaba con la nefasta gobernación humana.

“Y el séptimo ángel tocó su trompeta. Y en el cielo ocurrieron voces fuertes, que decían: ‘El reino del mundo sí llegó a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará para siempre jamás’. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados sobre sus tronos delante de Dios cayeron sobre sus rostros y adoraron a Dios, y dijeron: ‘Te damos gracias, Jehová Dios, el Todopoderoso, Aquel que eres y que eras, porque has tomado tu gran poder y has empezado a reinar. Pero las naciones se airaron, y vino tu propia ira, y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados, y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra”. (Apocalipsis 11:15-18).

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