No fue Pegasus, fueron unas cookies
Tengo miedo. Todos estamos expuestos a que nos espíen, no hace falta que seamos políticos o activistas independentistas, basta que una empresa quiera nuestros datos, que nuestra pareja se muera por espiarnos o que unos desalmados intenten estafarnos.
Es tan fácil que da miedo, sin ir más lejos, hace unos días, mi ordenador mostraba como ubicación exacta una empresa de Oviedo, soy estudiante y de Barcelona. Investigando un poco descubrí que para poder acceder al contenido de una web acepté las cookies y al hacerlo también consentí que mis datos de inicio de sesión y ubicación fueran utilizados por ellos y por terceros.
Queridos lectores, volviendo al mundo "telefonía móvil", os habéis parado a pensar lo que supone controlar el celular de alguien. Tu vida está en sus manos, no exagero. A las preguntas: ¿con quién?, ¿adónde?, ¿cuándo?, ¿cómo?... una sola respuesta: Desde tu smartphone lo sabemos todo.
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