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El verdadero camino de escape

23 de Abril del 2022 - José Luis Sancho Sánchez (Zaragoza)

Leí esto antes de la guerra -la de Ucrania-: "El suicidio se convierte por primera vez en la principal causa de muerte de los jóvenes"... La pandemia, las malas noticias, la falta de expectativa en un orden estable producen apatía, inquietud, aburrimiento, dificultad de concentración, insomnio o miedos excesivos, ansiedad, depresión, autolesiones, y ya, intentos de suicidio. Las soluciones escasean. En España hay seis psicólogos clínicos y nueve psiquiatras por cada 100.000 habitantes, vamos por detrás de Polonia, que cuenta con 24. No obstante, el verdadero problema es el modelo de vida actual.

No hay tiempo de calidad que dedicar a los hijos, o a los padres cuando ya son muy abuelos, a los amigos, o al género humano. Para perros y gatos sí hay tiempo, claro que ese tiempo es como el dedicado a uno mismo, mucho más necesario ahora que hace cincuenta años, solo que el perro y el gato no son libros, no son compañeros que puedan ayudarnos a aguzar el espíritu. "Con hierro, el hierro mismo se aguza. Así un hombre aguza el rostro de otro" (Proverbios 27:17). ¿Recuerda alguien aquello de: "Mi padre decía...?. Lo que hemos llamado sabiduría popular ya no se ajusta a los tiempos, ahora se vive más inseguro entre lo que se dijo y se dice, "donde dije digo, digo diego"; que puede aplicarse a asuntos entre naciones, o incluso a los cambios históricos o de convivencia nacional.

¿Recordamos aquello de dar la mano como sello de un pacto inalterable? La conveniencia, la ventaja han sustituido a la maravillosa aventura de ponerse de acuerdo y respetarlo. ¿Recordáis el compromiso de los novios... "en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte, cuidarte y respetarte, hasta que la muerte nos separe"? (el 60% acaba en divorcio).

El mundo ha evolucionado de mal en peor; políticas, religiones, culturas, negocios, han transformado la sociedad en un mundo dirigido, y el ser humano ha optado por el camino más fácil: "Entrad por la puerta angosta. Porque ancha es la puerta y espacioso es el camino que lleva a la destrucción, y son muchos los que entran por esa puerta; mientras que angosta es la puerta y estrecho es el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran. (Mateo 7:13,14)

La funesta administración humana, la amenaza sobre la vida toda y la respuesta del yo para sobrevivir han aplatanado al ser vivo y viviente que deberíamos ser. Cuando el ser humano perfecto decidió sobrepasar la línea o la órbita establecida para él: "quien debe decidir lo que está bien y lo que está mal" (Génesis 2:17), dio comienzo la prueba. Probado está todo, y hemos llegado al límite; Dios viene al rescate de su Tierra, y de su creación humana para quienes sí estén de acuerdo en aceptar que es el Soberano y Creador del universo, el que puede decidir lo que está bien y lo que está mal (Sofonías 1:17-2:3). Quienes sí aceptan su justicia, no solo de buen grado sino como esperanza de vida, son llamados justos en las Santas Escrituras, y con ellos sí se reiniciará el proyecto de Dios para el ser humano: "El mundo se está yendo, y sus deseos también, pero el que hace la voluntad de Dios vive para siempre" (1 Juan 2:17). "Los justos heredarán la tierra" (Salmos 37:29). Ánimo, se puede luchar por conseguirlo.

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