Ni guerra ni propaganda de guerra en Xixón
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado el aumento del gasto militar de España hasta alcanzar el 2% del PIB.
Antes su ministra de Defensa, Margarita Robles, había afirmado que ese incremento era inasumible por su elevado coste.
El presupuesto del Ministerio de Defensa para este año 2022 es de 10.155 millones de euros, que representa el 0,80% del PIB previsto para España este año, si añadimos el presupuesto de los organismos autónomos militares y de la parte del CNI que depende de Defensa, entonces alcanza los 11.709 M, lo que representa un 0,92% del PIB.
El anuncio de Pedro Sánchez supondría el doble.
El Centre Delàs d'Estudis per la Pau, al analizar el gasto militar anual español, siguiendo los criterios que marca la OTAN para los estados miembros de esa organización, que afirma se deben incluir todos aquellos gastos que tengan que ver con la defensa militar, concluye que este año 2022 el gasto real del Ministerio de Defensa es de 22.949 millones, y de hecho ya alcanza el 1,8% del PIB.
El aumento del gasto militar que se anuncia, que en buena parte ya se está realizando, es un despropósito en medio de la crisis que sufre la población española por causa de la pandemia del covid-19, crisis que se está profundizando por la actual guerra que se desarrolla en suelo europeo debido a la deleznable agresión de Rusia en Ucrania.
El Gobierno español se equivoca optando por la vía militar para hacer frente a los muchos retos que se vislumbran para la seguridad europea, pues el incremento en adquirir nuevos armamentos contribuirá a generar una carrera de armamentos que desembocará en nuevas amenazas para la paz, que antes o después generará nuevos conflictos y guerras, como la de Ucrania.
Pedimos al Gobierno que, en lugar de aumentar el gasto militar, abogue por políticas de desarme, de neutralidad, de seguridad compartida entre los estados de Europa y del sur del Mediterráneo; que esos recursos, en lugar de destinarlos al ámbito militar los destine a favorecer el desarrollo social y económico, la transición ecológica, la cooperación y la cultura de paz.
En ese marco, eventos propagandísticos como el festival militar aéreo de Xixón contribuyen a la indefensión de la ciudadanía frente a los valores militaristas, y tienen por objetivo inducir al armamentismo y a la guerra.
También el SIPRI hace públicas hoy, lunes 25 de abril, las nuevas cifras de gasto militar mundial para el año 2021, que muestran una tendencia creciente por octavo año consecutivo, superando los más de 1,98 billones de dólares que revelaban los datos de 2020.
Por ello hoy hay una rueda de prensa para presentar críticamente los nuevos datos y un análisis de la creciente militarización global en el contexto de la guerra de Ucrania, y también poniendo el foco en el caso del Estado español, coincidiendo con los Días Globales de Acción sobre el Gasto Militar (GDAMS, por sus siglas en inglés): 25 de abril a las 11:00h de la mañana en la sede de Lafede.cat (calle Tàpies, 1-3 Barcelona) y videoconferencia.
El IPB y las entidades que impulsan la Campaña Global sobre el Gasto Militar (GCOMS, en sus siglas en inglés) hacen un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo a recortar el gasto militar y, en su lugar, invertir en seguridad común y humana.
El gasto militar real de los Presupuestos Generales del Estado para 2022 aprobados por el Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos asciende a 22.796 millones de euros, un 124% más de lo que asigna el Ministerio de Defensa (10.155 millones), lo que supone un nuevo récord histórico y un crecimiento del 5,75% respecto al año anterior. Este incremento se explica en parte por el aumento del 16,2% en las inversiones en armamentos, que alcanzan los 4.581,5 millones, lo que supone que 1 de cada 5 euros que invierte la Administración central tienen una finalidad militar. Los Programas Especiales de Armamento (PEA) siguen siendo el principal catalizador de este aumento y, teniendo en cuenta los tres nuevos aprobados este año por el Gobierno de coalición, ya suman 34 programas desde su inicio en 1996, alcanzando los 51.644 millones.
Este informe plantea una crítica contundente a estas cuentas, cuya dedicación al ámbito militar, con cantidades tan grandes para el pago y desarrollo de programas de armas, parece muy alejado de las necesidades de nuestra sociedad. La publicación analiza el gasto militar para el año 2022, la I+D en los Presupuestos Generales del Estado para el 2022 y una perspectiva histórica de los últimos 25 años, coincidiendo con los primeros Programas Especiales de Armamento.
El Fondo Europeo de Defensa (EDF) y sus programas precursores tienen como objetivo explícito fortalecer la "competitividad global" de la base industrial tecnológica de la defensa europea. Existe una gran desconexión entre estas tecnologías y su impacto potencial más allá de los beneficios que van a generar. Inevitablemente, impulsarán las exportaciones de armas europeas y alimentarán la carrera armamentística mundial, que a su vez conducirá a más conflictos armados y guerras, una mayor destrucción, importantes pérdidas de vidas y un aumento de los desplazamientos forzados.
El militarismo se presenta de diferentes formas en nuestra sociedad y desde las instituciones se fomenta esta normalización de la seguridad militarista como si no existieran otras opciones y perspectivas desde las que construir la seguridad de las personas.
En el caso de Gijón resulta perversa la utilización de la propuesta de las ONG de Festival de Viento que sustituya a los aviones de combate, que ha sido robada por el Ayuntamiento para ponerla al servicio del militarismo más rampante.
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