Paisaje después de la batalla... y el lobo llegó
En octubre de 1972 se fundó el Front National francés (FN), liderado por el padre de Marine Le Pen, Jean-Marie Le Pen. En el 2011 toma las riendas del partido la actual líder. Desde su fundación hasta 1988 es un partido irrelevante, fecha en la que por primera vez obtiene unos resultados espectaculares, el 14,4% de los votos (4.376.742). Desde entonces no ha parado de crecer en lo que va de siglo.
Hace veinte años (elecciones presidenciales 2002) obtiene el segundo puesto en la primera ronda, lo que le permite disputar el palacio del Elíseo a Jacques Chirac en segunda vuelta. Desde entonces la política francesa se articula en torno al "cordón sanitario". Los franceses viven un "cordón sanitario" permanente porque entraron en modo "¡Que viene el lobo!", acompañado del inicio de la descomposición de los partidos tradicionales.
Por entonces, Jean-Marie Le Pen no solo era un esperpéntico personaje de extrema derecha, sino un fascista "sin complejos" (que diría Aznar). No ocultaba lo que pensaba, decía a las claras su ideario político. Con ese discurso obtuvo los votos de los franceses. Es decir, más de cuatro millones de franceses apostaron por su ideario neofascista. Me dio miedo, mientras algunos analistas destacaban las virtudes del cordón sanitario, a mí me dio miedo.
1. Han pasado 20 años y los 4.376.742 que entonces votaron al padre de Marine Le Pen, ahora son 13.297.760 (41,46%). Es decir, que el vitoreado "cordón sanitario" ha impedido la llegada de la extrema derecha al Elíseo a costa de observar impasibles el crecimiento del huevo de la serpiente y la extensión de la mentalidad ultranacionalista en el cuerpo electoral francés.
2. Francia no es un país cualquiera. Junto con Alemania, representan "el brazo armado" de la construcción europea. Cualquier otro país de la actual UE, si decidiera marcharse del proyecto, no tendría la relevancia que tienen Francia y Alemania (ni siquiera Gran Bretaña, como ya hemos podido comprobar con el brexit). Digámoslo claramente, sin Francia no hay UE.
3. El ideario que defiende Marine Le Pen en relación con la UE es la revisión de los tratados que han permitido que prevalezca la jurisdicción europea por encima de las de los Estados miembros. Le Pen pretende volver a la autonomía de los Estados y recuperar para sí las competencias que cada país tenía antes de sus respectivos ingresos. Es decir, volver al Mercado Común Europeo, anterior a la Unión Europea. Volver a la Europa de los mercaderes y que cada uno se las arregle como pueda. La política exterior, hoy ejercida con muchas dificultades y limitaciones por el Alto Representante de la Unión, desaparecería y cada país tendría la suya propia. Un regalo para los autócratas como Putin que acarician (como Le Pen a sus gatos) desde hace tiempo una Europa desmembrada.
4. Pero tampoco caigamos en la simpleza de decir que más de 13 millones de franceses son fascistas. Quizás sea más cercano a la realidad colocar el foco en el "voto de la protesta", el voto antisistema, el voto del hartazgo, a los que los partidos tradicionales no han sido capaces de dar respuesta. La desindustrialización de los cinturones de las grandes ciudades, el desempleo, la pérdida de poder adquisitivo, los problemas del campo y, por encima de todo, la desconexión de los grandes sindicatos y partidos de izquierdas con sus bases electorales han dejado expedito el campo a la demagogia de la extrema derecha.
5. Nada nuevo bajo el sol. El poeta y filósofo español Jorge A. Nicolás Ruiz de Santayana dejó escrito en Auschwitz: "Quien olvida la historia está condenado a repetirla". Alemania, 1933: la crisis económica azotaba a las clases medias y populares; los partidos políticos, incapaces de dar respuestas a sus ciudadanos, que no solo se habían empobrecido sino que habían perdido la autoestima, fue el terreno abonado para la demagogia. Apareció el mayor demagogo y fanático que ha tenido el mundo para ofrecerles trabajo y la recuperación del orgullo de ser alemanes... lo demás ya es historia.
Es evidente que no estamos en 1933 ni la sociedad actual es la de aquella época. También es evidente que los fascismos de hoy no se parecen a los de entonces. No es necesario tomar el poder por la fuerza y menos en las sociedades avanzadas, esto también lo saben los neofascistas, por ello recurren a la "gota malaya". Lentamente ir erosionando el sistema, las instituciones democráticas, aprovechando el malestar de la gente. Cuentan con un aliado poderoso, el tiempo, que todo lo va borrando. El horror y el espanto de la Europa fascista es solo un mal recuerdo para los mayores de 80 años. Los más jóvenes solo han vivido en democracia. Todo esto lo sabe Marine Le Pen, por ello el discurso de su padre no servía. Optó por el discurso de "las cosas del comer", llegando el refundado partido, Reagrupamiento Nacional, a ser visto como "El primer partido obrero de Francia". En la primera vuelta en Denain (20.000 habitantes, con el 30% de paro) Le Pen: 41%, Mélenchon: 28% y Macron: 14%)... suma y sigue. Como muy acertadamente señala Ramón Lobo, "no ha ganado Francia, han ganado "macronia" y Le Pen, "Ha ganado el blanqueamiento de la extrema derecha.
6. La desaparición del histórico Partido Socialista (PSF) es un drama para Francia y para Europa. Ya no pinta nada ni en su país ni en la Internacional Socialista. Ha pasado en pocos años de gobernar Francia a la irrelevancia política. De ser un referente para el socialismo democrático en el mundo al olvido. No sé si será posible un resurgimiento de sus cenizas o tendrá que integrarse en otros movimientos y otras sensibilidades de la izquierda acorde con los tiempos que corren. La gran perjudicada, la alcaldesa de París, de origen español, Anne Hidalgo.
7. El partido Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, a la izquierda del PSF, ha recogido el voto socialista al igual que el comunista. Así se desprende del análisis del cuerpo electoral durante la primera vuelta, en aquellos lugares en los que en otros tiempos fueron bastiones irreductibles de socialistas y comunistas. Pero Mélenchon, de 70 años, difícilmente podrá presentarse a las elecciones presidenciales dentro de cinco años. Emmanuel Macron tampoco será candidato (por imposibilidad legal). Solo queda Marine Le Pen y esa es su apuesta y la de Putin, que seguirá en el poder hasta 2036 como mínimo, si nadie lo remedia.
8. Conviene recordar que las elecciones francesas (y de alguna manera europeas) se han celebrado mientras las bombas caían en Ucrania, en terreno europeo. Los franceses han votado mientras los telediarios daban cuenta de los muertos por las bombas de Putin y los más de cinco millones de ucranianos que se repartían por el resto de Europa buscando un refugio.
9. Queda "la tercera vuelta", las elecciones legislativas al Parlamento del próximo mes de junio. Elecciones en las que Mélenchon y su partido pretenden aumentar su presencia y su influencia, pero también Le Pen, para quien la "dulce derrota" del pasado domingo le supone un "chute" de adrenalina. Hizo mal, muy mal, Emmanuel Macron celebrando (champagne incluido) el paso de Marine Le Pen a la segunda vuelta, sabedor de que el "cordón sanitario" le daría ganador. Es lo que diferencia a un hombre de Estado de un político de mirada corta... El lobo ya está aquí y los políticos como Macron han contribuido a su blanqueamiento... de eso sabemos mucho en España.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

