Sanidad (sensibilidad, empatía y ética)
Desde hace muchos años, algunos venimos denunciando esos protocolos fríos, distantes y cargados de inhumanidad en nuestros hospitales. También otro tipo de mala praxis, listas de espera, cueles, desatención, dejadez, falta de empatía...
Nuestros hospitales se fueron distanciando de los valores intrínsecos en unos profesionales que seguramente les pueda la responsabilidad diaria. Esos valores (sensibilidad, humanidad, generosidad, amabilidad...) debieran estar por encima de protocolos.
"¿Qué está sucediendo en la sanidad? ¿Qué vocación tienen estos profesionales? Si estas preguntas vienen dadas por un profesional de la misma sanidad, ¡apaga y vámonos!
Hay otras preguntas aún más preocupantes en la enfermera (Ana Isabel): ¿El paciente es el enemigo? ¿Tenemos que defendernos de él y de su familia?
Si los enfermos y familiares fueran enemigos, este chiringuito tendríamos que cerrarlo. Los enfermos y familiares acuden a ustedes con toda la confianza, no son sus enemigos.
En efecto, faltan ética y empatía. Los pacientes y sus familiares confían plenamente en ustedes, también son conscientes de los contratiempos, incluso de los errores. Por eso, deben tener la personalidad suficiente para mirarles a los ojos e incluso acompañarles en el dolor, eso haría de ustedes seres humanos menos predispuestos al fracaso y a la decepción.
No sé si tanto, pero repito lo de Ana Isabel (ayudar, cuidar, ponerse en el lugar de, sentir, servir, acompañar, consolar, apoyar, animar, proteger), creo que su profesión es de las más maravillosas que existen. No pierdan la posibilidad de ejercerla con entrega y toda la disposición a mostrarse más humanos y sensibles. Hay que decir que muchos ya lo hacen.
Hablo de médicos, enfermeras, celadores y trabajadores de nuestra sanidad. También para enfermeros, lo recalco por alguno que él sabe, en su día no se comportó como es de esperar de un profesional con un enfermo; espero cambiara sus formas, de lo contrario sepan los enfermos y familiares que está en el HUCA, no le pasen ni una. Ustedes deben sentirse orgullosos y orgullosas de trabajar entre personas muy vulnerables, como son los enfermos y sus familiares. Por ello, jamás serán sus enemigos. No existe un favor mayor que el de un familiar y enfermo hacia su médico cuando ve entrega y disposición.
Los profesionales de nuestra sanidad que se vean incapaces de mostrar empatía y respeto por los pacientes deben dedicarse a otra cosa, por bien de ellos y de todos.
Aprovecho para mandarle un abrazo inmenso a Ana Isabel y a todas las enfermeras por esa sensibilidad demostrada en su carta.
¿Cómo estará de mal nuestra sanidad cuando las quejas vienen desde dentro?, en este caso de enfermeras que dan su apoyo a una compañera que está dolorida, no solo por la pérdida de su marido, también por compañeros que no supieron estar a la altura de las circunstancias en un momento tan doloroso. Un saludo.
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