El bullying no evoluciona, se transforma
Podemos llamar al bullying como un torturador silencioso. Y en ocasiones, podemos reconocerlo también como un discreto asesino. Hoy en día, podemos afirmar que el acoso escolar sigue existiendo y no parece que vaya a desaparecer en un periodo corto de tiempo.
Sigue siendo un problema muy grave que afecta a muchos niños y jóvenes en esta etapa, cuando debería ser la época más feliz de sus vidas.
Apuesto a que muchos de nosotros podemos afirmar que hemos sufrido algún tipo de agresión verbal o física cuando éramos pequeños, en casos puntuales. Sin embargo, hay personas que lo viven como una realidad constante, una rutina.
Aunque se continúen poniendo medios, nunca serán los suficientes. La situación sigue empeorando y con ella los casos, donde 20.000 jóvenes se suicidaron el año pasado por este motivo.
Actualmente, al bullying lo conocemos de otra manera porque se ha puesto una careta y ha cambiado su forma de ataque: se esconde detrás de una pantalla. Debemos considerar a los atacados como víctimas de un claro maltrato, sea de cualquier modo.
Solo espero que todas las personas que sufran este daño puedan seguir adelante de la mejor manera posible, buscando ayuda y dando voz a miles de personas silenciadas.
Hoy y todos los días, luchemos por un mundo libre de acoso.
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