Debemos reeducarnos en el uso del transporte privado
Es una realidad que llevamos viviendo un largo periodo de tiempo: constantes cambios en el precio del combustible, con más subidas que bajadas, con importes que se mantienen al alza por innumerables causas y factores que en su mayoría se nos escapan de nuestro entendimiento.
Ahora es la guerra de Ucrania y la inflación general que estamos viviendo. Cada vez nuestro planeta se encuentra en situaciones más hostiles que directamente afectan al precio del barril y, por lo tanto, de lo que nos cuesta llenar el depósito, afectando negativamente a la economía y a nuestros bolsillos.
Mientras no haya solución real para todos y todas esto va a ser tendencia, y de forma constante. Hasta que no bajen los precios de los coches eléctricos o de hidrógeno y no haya una infraestructura suficiente tanto en los hogares como en las estaciones de recarga que dé cobertura a toda la población, vamos a estar constantemente afectados y vamos a tener que replantearnos seriamente nuestros hábitos y nuestra forma de conducir y consumo con el mundo del motor.
El petróleo hay el que hay: es escaso y no solo lo necesitamos para la movilidad. Todavía seguimos cogiendo el coche para ir al hipermercado de al lado, para hacer recados, para quedar y pasar un rato de ocio con nuestra gente y para muchos otros usos que nos dan libertad absoluta de movernos como y cuando queramos. Además, sigo viendo que la gente conduce de forma agresiva: acelerones inapropiados, exceso de velocidad, adelantamientos excesivos, etcétera, sin tener en cuenta la conducción sostenible y sin procurar reducir las emisiones en nuestros viajes...
Está claro que debemos reeducarnos en el concepto que tenemos de usar el vehículo y cómo conducirlo, ampliar el transporte público y bajar nuestras formas y expectativas: ¿para qué quiero un coche superdeportivo o todoterreno para ir por ciudad?, ¿para qué quiero ruedas con llantas de 19 pulgadas?, ¿para qué quiero pasar de 0 a 100 en menos de “x segundos”?
Bajemos nuestros "humos" de una vez por todas y nuestro fetichismo en materia de coches.
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