Así como me lo cuentan, lo escribo
Decían que Gijón tenía lugares maravillosos para los cruces humanos. Hace años también se hablaba en Oviedo del Campo San Francisco como entorno reservado. Hoy creo que, en Oviedo, es la Escandalera donde se encuentra la satisfacción más colmada del placer de mirar y mirarse. Donde se observa el placer del mirar del hombre (joven y no tan joven) de un modo indeliberado y maravillado la belleza de la mujer. Y ellas tanto más admirables aunque solo aparentemente inconscientes de su fascinación. La belleza y el valor, la preciosidad y el placer se exhiben como preciosidad fascinante a diario en esta bella plaza. Aunque solo sea aparentemente , en la Escandalera el mirar y el exhibirse se cultivan y se subliman. Los más jóvenes casi siempre se conforman con el mirar y sublimar. Bueno, algunos y algunas de estos también aprenden a encontrar la satisfacción de mirar y mostrarse con la máxima calidad y calidez posibles. La verdad es que en la Escandalera, a pesar de su nombre, desconozco escándalos llamativos. La Escandalera da para mucho, como Oviedo para todo.
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