Prohibir por prohibir
Parafraseando a Triana Pura, "¿Qué le estará pasando al "probe" Garzón, que hace mucho tiempo que no sale...?".
Pues que Alberto Garzón, en su condición de ministro de Consumo, y superada la primera fase de control de las casas de apuestas deportivas porque, según dice, crean adicción (como si las loterías, quinielas, ONCE o primitiva, no crearan adicción), se devana ahora los sesos para salir de la inanidad y apuntarse el tanto de cumplir la eternamente incumplida promesa "progre" de prohibir la prostitución y todo tipo de anuncios sexistas contra la mujer en la prensa diaria. ¡"Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho"!
Al ínclito Garzón, entretenido en su tesis doctoral sobre modelos de desigualdad y crecimiento, le importa un pito que Sor Juana Inés de la Cruz, en su poema "Hombres necios", se pregunte: "O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, ¿la que peca por la paga, o el que paga por pecar?".
Sería más creíble que, puesto que hay un reconocimiento implícito de que en esto del comercio carnal la culpa es del parásito invasor alienígena, o sea, del cliente, el fin último de este Ministerio fuera crear una nueva contribución a la exigua Hacienda pública: el impuesto a los puteros, que aunque no tenga razón ni vaya a acabar con la prostitución, a la chita callando, habrá creado una nueva e importante fuente de ingresos con la bendición de la señora Montero.
Cuando con sueldos de supervivencia se empieza a hablar de prohibir el dinero físico, las apuestas, la carne de granjas intensivas, la prostitución, el vino en las comidas y hasta renace, esta vez con el denostado Marlaska, la ley de la "patada en la puerta" de Corcuera, es el momento de decir como consentidores que Garzón es medio analfabeto, o ser absolutamente sinceros y decir que Garzón es analfabeto total.
¿Qué pretende, prohibir el juego, la carne, la bebida y la prostitución? ¿Acabar en España con los más de ocho millones de puteros Richards Gere en busca de su "pretty woman" imaginaria?
Una cosa es recetar a los demás igualitarismo marxista de pana y botijo, negando el consumo de carne mientras te inflas a jamón de Jabugo en la Feria de Abril, y otra muy distinta penalizar el juego y, sobre todo, prohibir el oficio más antiguo de la humanidad.
A otro perro con ese hueso, Garzón. Hala, cuídate y preserva la cordura.
Saludos cordiales.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

