La verdad
Reconozco que los temas trascendentales no apetecen tanto como el devenir de cada día, la política de cada día o el día de la mujer -que, por cierto, la mujer no se merece un día sino 365 al año-. Y reconozco también que no se puede vivir en vilo con el calentamiento global o la amenaza de guerra nuclear, pero aún así, de vez en cuando, sin molestar conciencias, viene bien dar de comer al alma. Hoy se me cruza un tema que puede reunir los requisitos y dejarnos un poco de sabor para seguir en la lucha por la vida humana, la pensante, emocional y trascendente, la lucha por la verdad. He escogido tres máximas: un clásico, un poeta y el hijo de Dios.
"La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio", Cicerón. "La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés", A. Machado. "Conoceréis la verdad y la verdad os libertará", Jesús. Cicerón nos hace pensar en que es un compromiso moral defender la verdad, aunque a veces la verdad nos denuncia a nosotros mismos. ¡Ah, si fuésemos capaces de admitir la mentira con la que hemos sido criados! Machado abre esa misma puerta, pero como menos comprometida, la verdad queda así fácilmente al margen del espíritu popular. Jesús habla al individuo buscando su respuesta y ofreciendo el gran premio subsiguiente.
¿Nos imaginamos un mundo donde reine la verdad?, para eso habría que desprenderse de culturas, tradiciones, egoísmos y de todos aquellos que imponen la mentira en beneficio propio. Difícil, pero no para Dios, él viene con su Reino -el que pedimos en el padrenuestro- para que se haga su voluntad en la Tierra y para curar al ser humano de la mentira y sus consecuencias. Mientras tanto también podemos pedirle esto: "Examíname a fondo, oh, Dios, y conoce mi corazón. Mira dentro de mí y conoce mis pensamientos angustiosos. Observa si mi camino es torcido y llévame por el camino de la eternidad" (Salmos 139:23,24).
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

