La Nueva España » Cartas de los lectores » Ser de izquierdas y provida

Ser de izquierdas y provida

21 de Mayo del 2022 - Jesús Rodríguez Sendarrubias (Gijón)

Se puede ser de izquierdas y provida. Al igual que muchos jóvenes de mi generación, provengo de un estamento social obrerista. Crecí en Asturias durante la primera mitad de los noventa en un ambiente marcado por la lucha sindical minera. Somos los hijos de una izquierda sociológica que a menudo observa con indignación la degeneración burocrática de los actuales dirigentes (y "dirigentas") que ocupan los espacios de representación institucional. Ahora, esta "élite intelectual" que ni vive ni piensa como el tejido social que afirma representar pretende convencernos de que la nueva ley del aborto es progresista, feminista, constitucional y que empodera a la mujer. Lo hacen amparados en una moral que trata de instaurar el paradigma de que el aborto es un derecho absoluto e irrebatible. Sin embargo, a quienes somos padres no resulta tan fácil hacer tambalear nuestras convicciones apelando a tópicos típicos con requiebros dialécticos.

Resulta peligroso supeditar el derecho a la vida a una posición ideológica bajo un convencimiento moral. Pretender inocular la banalización del aborto hasta convertirlo en un método anticonceptivo de último recurso entraña serios riesgos. No es ninguna solución, ya que supone cerrar los ojos y apartarse del problema que sufren millones de parejas jóvenes cuyas circunstancias económicas les impiden formar una familia y disfrutar de una vida plena. No defiende a la mujer, pues defenderla es informar, aportar y proveerla de los apoyos materiales y económicos necesarios para que eviten barajar el aborto como una contingencia vital. Las políticas abortistas no son una conquista histórica, sino el fracaso de una sociedad que contribuye a su envejecimiento. El aborto no se sostiene como precepto constitucional, porque el artículo 15 de la Carta Magna protege la vida humana como un bien jurídico encarnado en dicho fundamento constitucional. Tampoco es de izquierdas, más bien ultracapitalista, pues se ampara en mantras repetidos hasta la saciedad tales como "es mi cuerpo", "mi decisión", "mi seguridad", "mi tranquilidad", "mi", "mío...", el principio más primitivo de la propiedad. Fomentar el aborto está lejos de ser progresista, ¿o acaso no es la sanidad privada la que ostenta el monopolio de las clínicas abortistas, sobrefinanciadas por el Estado, en lugar de que este desarrolle un genuino plan de ayudas públicas para madres en situación económica precaria?

Esta ley que permite abortar a las menores de 16 años sin el consentimiento de sus padres ha sido promovida por el Ministerio de Igualdad que ostenta un partido en sus horas electorales más bajas, en franco retroceso en todas las comunidades autónomas y con todas las encuestas en contra, lo cual nos debería conducir a cuestionar la legitimidad de la medida. Por tanto, ¿qué podemos hacer las personas comunes para oponernos a esta medida? En primer lugar, ser valientes y dejar claro que en nombre del feminismo no todo es admisible. Que la defensa de la vida no es una cuestión de izquierdas o derechas, que somos muchos quienes creemos que el aborto no es una mera interrupción de un proceso de división celular, sino que supone liquidar, exterminar, licuar, triturar aquello que de manera natural conduce inexorablemente a la conformación de una vida humana independiente. Un proceso que ha experimentado todo ser humano, pues nadie ha sido óvulo o espermatozoide, pero todos hemos sido un gameto. Hablamos de seres humanos y no de propiedades. Erradicar una vida, aunque se encuentre en proceso de gestación, no puede considerarse un derecho absoluto. La vida tiene derecho a ser protegida, del mismo modo que el niño o la niña tienen derecho a ser alimentados y educados, recayendo en sus padres la obligación de hacerlo. La izquierda debería ser solidaria, y la solidaridad se fundamenta en la defensa de la vida. La actual gestión de la salud reproductiva y sexual se encuentra en las antípodas de la solidaridad, toda vez que ni respalda a la mujer embarazada ni le facilita alternativas económicas. Los provida rechazamos que desde las instituciones se fomente la interrupción del embarazo; no se confunda esto con el rechazo a las mujeres que abortan, máxime si esta decisión es consecuencia de la precariedad vital y la falta de alternativas, todo ello espoleado por una propaganda institucional monotema y machacona. La vida nos es dada y dándola la merecemos.

Cartas

Número de cartas: 49673

Número de cartas en Abril: 42

Tribunas

Número de tribunas: 2195

Número de tribunas en Abril: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador