Una broma pesada
Lo que para algunos ha sido motivo de alegría, para otros, entre los que me encuentro, parece más bien una broma, porque no se puede entender que Juan Carlos I aparezca en Vigo, después de casi dos años, y se le vea disfrutando, tranquilamente, de una regata desde una lancha neumática.
Por lo que se ha podido apreciar en las escasas imágenes que se han difundido, el emérito ya no está para muchos trotes y a pesar de ello hay quienes se empeñan en hacerle participar activamente a bordo del "Bribón", por lo que volverá a Galicia en unos días, según se ha podido saber.
Es una broma, sin duda, pero una broma muy pesada, que quien fuera jefe de Estado durante tantos años venga de refilón a España, que se vaya y que vuelva, como si tal cosa. Desconozco hasta qué punto la Casa del Rey y la Moncloa pueden marcar su agenda, pero me parece de muy mal gusto, por no decir equivocada, frívola e inoportuna una visita que solo genera malestar y confusión, por cómo se ha producido. Como si fuera lo más normal del mundo y aquí no ha pasado nada.
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