ZARZUELA SIN MARISCOS
No ha transcendido qué manjares degustaron Juan Carlos I y sus familiares el tiempo que este permaneció con ellos antes de partir para su dorado exilio, pero todo parece indicar que los mariscos brillaron por su ausencia, a tenor del escueto comunicado difundido por la Casa del Rey.
Como la Casa Real no ha facilitado ninguna información relevante sobre la forzada visita del emérito a Felipe VI, salvo la vaguedad de que trataron de temas familiares y de acontecimientos sociales, se ha abierto la veda de las especulaciones, y en ellas cabe de todo. Desde quienes aplauden el viaje a Sanxenxo y victimizan al exmonarca, hasta los que piden la abolición de la Monarquía, dos posturas extremas que contrastan con otras más moderadas tendentes a apoyar la Jefatura del Estado por encima de otras consideraciones.
Sea como sea, lo que sí parece evidente es que no ha habido ni foto ni mariscos en la Zarzuela, y una Zarzuela sin lo uno y sin lo otro es menos Zarzuela, es una Zarzuela descafeinada, digan lo que digan, y lo que dice la Academia de la Lengua es que “la zarzuela” es un plato consistente en varias clases de pescado y de marisco condimentado con una salsa. Y no solo el marisco, también ha faltado la salsa, y un poco de pimienta para darle sabor a un encuentro que ha resultado descafeinado.
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