Al señor don Alfredo Ojanguren, biólogo
Señor Ojanguren: la caza tradicional y deportiva en Asturias no mata lobos.
Téngalo en cuenta y no diga lo contrario. No lo hace, porque, evidentemente, no es una especie cinegética desde hace ya muchísimos años. Lo cual quiere decir que bajo ningún concepto tiene que relacionarse con la pérdida de ejemplares de esta especie, que, dicho de paso, nadie quiere perder, incluidos los cazadores que hacemos de la caza un buen ejercicio, que puedo asegurar que somos muchos, la inmensa mayoría.
No obstante, cabe decir, si se producían bajas de este formidable cánido, se tiene que relacionar en un mayor porcentaje con la Administración asturiana, que, mientras se lo han permitido, ha sido la encargada y responsable de organizar batidas con el fin puesto en reducir a lo que han considerado sostenible la densidad de este animal. Por otra parte, difícil misión para un cazador abatir un lobo en el Principado durante la celebración de una cacería autorizada a jabalíes. Efectuar un lance a este gran depredador solamente se podía hacer bajo unas condiciones leoninas; necesaria era la presencia del personal de guardería y, con su debida aquiescencia, proceder al lance, si procediese. No hacerlo así traería para su autor fuertes sanciones económicas y penales, motivo de retraerse el cazador en salvaguarda de sus intereses. Con estas medidas intimidatorias las posibilidades de abatir la pieza se reducían notoriamente.
Cuando se habla de caza, más que conveniente, es muy necesario especificar, puesto que de no hacerlo se podría estar confundiendo a la ciudadanía. Resulta extraño que este profesor no ahonde en la necesidad de mencionar en su argumento sobre elementos claves que han tenido especial incidencia negativa en la captura de lobos. Señor Ojanguren, usted tiene que saber, otra cosa es que lo quiera mencionar, que existió hasta hace algún tiempo, más allá de la segunda mitad del siglo pasado, la figura reconocida de forma oficial del alimañero (que no eran escasos y muy activos), personajes encargados de limpiar de animales salvajes dañinos el medio ambiente y que recibían por ello de administraciones locales y otros organismos pingües beneficios dinerarios con la sola entrega de las pieles, como prueba fehaciente. Uno solo de estos profesionales, asturiano por más señas, reconocía públicamente en un medio haber abatido, es de suponer, con artes y prácticas nada que ver con la caza, durante el transcurso de su vida, más de 80 lobos (véanse hemerotecas). Luego entonces, ¿de qué se habla?
Se ha olvidado usted, según he podido leerle y sacado conclusiones, de pronunciarse sobre otra actividad perniciosa en el medio ambiente, que es de entender haya tenido también supina importancia. No ha tenido en cuenta a quienes ejercen acciones que pretenden asimilar a la caza, pero que, en cualquier caso, no lo son. Me refiero al furtivismo. No desconocerá la trascendencia negativa que haya podido tener una actividad fuera de la ley para con el lobo. Una pregunta: ¿podría decirme cuál es la cantidad que estima suficiente, si es que lo es, de ejemplares de lobo que Asturias puede acoger, y para qué? ¿Hay algún límite, o ancha es Castilla? A ver si salimos de dudas y nos enteramos de una vez. Muchas gracias.
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