Siempre nos queda Nadal
En "Casablanca", una de las mejores películas de todos los tiempos, Humphrey Bogart se despide de Ingrid Bergman al pie del avión diciéndole que siempre les quedará París en el recuerdo, una frase que ha quedado para la historia, como va a quedar para la historia del tenis la figura de Rafa Nadal y su idilio con la ciudad de la luz.
Una vez más, Rafa hizo lo imposible superando un 5-2 adverso del cuarto set para imponerse en cuatro mangas a Novak Djokovic en los cuartos de final del torneo francés y postularse para vencer de nuevo, por decimocuarta vez, en Roland Garros y añadir un nuevo Gran Slam a su invencible palmarés.
Antes del partido se había generado una polémica en torno a que este se jugara en la sesión nocturna por unas declaraciones del balear en las que daba a entender que se sentía perjudicado, pero estas sensaciones desaparecieron nada más iniciarse el encuentro, que arrancó con un magistral Nadal que arrasó, literalmente, al serbio.
Lo demás es historia y ya tenemos a Rafa en semifinales, con una enorme moral de victoria después de su triunfo ante Novak, su máximo oponente, y dispuesto a levantar de nuevo la Copa de los Mosqueteros como ya ha hecho en trece ocasiones, un registro que ya ha le ha consagrado a perpetuidad: Una leyenda viva que podrá seguir agrandando porque la energía física y psicológica de Nadal es inagotable.
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