¿Y Dios qué dice?
Como si fuera realmente un escritor afamado, me planto ante la página en blanco y... me parece que ya lo he dicho todo. Sí, uno se repite y fastidia, sobre todo si los temas son demasiado trascendentales, un poco lejos ya del devenir cotidiano y distraído, como la huelga de autobuses, el fútbol, la carestía de la vida, la calle de tal pueblo, o lo último en chefs o divertimento. Creo sinceramente que en general se huye de la reflexión que nos implique moral, ética y cívicamente, aunque tenga que ver con quien nos puede ayudar: Dios.
La trascendencia agota mucho, y sobre todo en un tiempo tan difícil. Estamos demasiado atrapados en el trajín de esta vida, en la mera supervivencia como para pensar en serio; además, pensar en serio produce mucho estrés porque no hay expectativas de mejora en el panorama mundial a no ser que uno se engañe a sí mismo. Yo no puedo evitarlo, pienso en serio a todas horas, aunque en serio también cabe el humor; es más, el humor cuando es inteligente produce un maravilloso descanso al alma. De eso ya hay maestros en la literatura, en el periodismo y en la vida misma. Yo intento una ironía y la disfruto, pero no sé si se me entiende, y eso es arriesgado, sobre todo con la suegra, o con la Policía.
Me pregunto qué cultura me hubiese atraído de haber vivido hace dos mil años. En ese tiempo, Roma se amontonaba para ver morir a seres humanos en la arena, Judea anteponía el orgullo de sus líderes religiosos al estudio cuidadoso del cumplimiento de las profecías que los desplazaban a favor de un simple carpintero, y... arrastraron a la gente contra el Mesías. Grecia se interesaba por el pensamiento. Pablo, el apóstol a las naciones, pudo razonar con los atenienses que lo habían llevado al Areópago para que explicara su predicación, porque: "No pasaban su tiempo libre en ninguna otra cosa sino en decir algo o escuchar algo nuevo". Así, Pablo dio testimonio de un Dios único a una nación tan prolífica en dioses que hasta tenía un "altar a un Dios desconocido" (Hechos 17: 21-31). Bueno... hoy también... Perdón, ya estamos otra vez en plan serio.
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