Al equipo de paliativos de Cabueñes
Inconscientemente siempre asumí que la misión principal de un médico y su equipo es salvar vidas y seguramente así sea en la inmensa mayoría de los casos. Si fuésemos a un colegio y les preguntásemos a los niños y niñas cuál es la misión de un médico, seguramente nos dirían cosas como: salvar vidas, curarnos el catarro, la gripe, etcétera, y es que una intervención quirúrgica exitosa, el tratamiento de una enfermedad, un trasplante de órganos, la gestión de una emergencia, son los aspectos dentro de la medicina que más visibilidad tienen.
Hasta ahora no me había parado a pensar tan en detalle que, además de "salvar vidas" y "mejorar la vida" de las personas, la misión de un equipo médico también consiste en ayudar en el momento en que tanto la naturaleza como la medicina "salvadora" han agotado sus opciones, contribuir a que ese periodo corto de tiempo de vida que le queda a una persona transcurra de la mejor forma posible tanto para ella como para su familia.
Recientemente mi familia y yo hemos vivido esta experiencia y, en este último recorrido de vida de nuestra querida Tita, hemos estado acompañados en todo momento por un maravilloso equipo de hospitalización a domicilio de Cabueñes, que nos han hecho a todos, y sobremanera a quién más lo necesitaba, el camino mucho más transitable. Este equipo de maravillosas personas ha contribuido de manera excepcional a que nuestra persona más querida viviera sus últimos días rodeada de todo lo que necesitaba.
Han puesto a nuestra entera disposición y sin restricción alguna todo su buen hacer. Pero, mucho más allá de sus conocimientos técnicos y profesionales, nos han llenado de apoyo, humanidad, sensibilidad, empatía y ternura. Aunque no hemos tenido tiempo a conocerles con más profundidad, estamos seguros de que sus personalidades, sus gustos, sus aficiones, sus experiencias, son distintas, pero lo que nos han demostrado con su forma de actuar es lo que todos tienen en común: su pasión por el trabajo que realizan, su vocación de servicio y una enorme humanidad.
Algunos nos seguimos emocionando cuando escuchamos noticias que resaltan los valores de las personas o de los equipos. Hace unos días, por ejemplo, hemos disfrutado compartiendo los valores de un deportista como Rafa Nadal. Afortunadamente para un mundo tan convulso como el que vivimos y donde ocupa más espacio la crítica que el agradecimiento, hay personas que de forma mucho más anónima ponen a disposición de quien lo necesita y a través de su profesión una serie de valores que nos hacen que vivir merezca la pena.
La forma en que cada persona desarrolla su profesión está muy relacionada con su actitud y cuando la profesión tiene un impacto tan grande en el bienestar y la vida de los demás, dicha actitud ocupa una posición absolutamente crítica.
Hemos querido compartir esta breve nota para que, aquellas personas que no hayan tenido ocasión de experimentarlo por sí mismas, sepan que el equipo de hospitalización a domicilio de Cabueñes es un equipo verdaderamente impresionante.
Nuestro más absoluto respeto, agradecimiento y admiración al equipo de Gerardo.
Simplemente, GRACIAS !
Familia de Hermelinda González Álvarez
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