Carta dirigida a los responsables del servicio de Salud del Principado (otra más...)
El pasado 25 de mayo leí en este periódico una carta escrita por María Luz Carrelo con la que me sentí muy identificada. En ella hablaba de la situación que su madre, residente en Taramundi, vivía cada vez que tenía que acudir al Hospital de Jarrio, con la anulación constante de citas médicas.
En mi caso el paralelismo es con mis padres, personas mayores residentes en Busto (Valdés).
Creo que todo el que esté leyendo esta carta, sea o no residente en el occidente de Asturias, conoce la penosa situación en la que se encuentra ya desde hace años el Hospital de Jarrio y que la plataforma "Todos somos Jarrio" ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones.
Iré a nuestro caso particular: el pasado 26 de febrero mi madre (76 años) es derivada desde su centro de salud a urgencias del Hospital de Jarrio. Presentaba frecuencia cardiaca elevada, dificultad para respirar y malestar generalizado. La tratan con medicación para bajar la frecuencia cardiaca y recibe el alta médica a las pocas horas. El 8 de marzo, diez días después, volvemos a acudir con los mismos síntomas y se repite la historia: bajan la frecuencia cardiaca y la mandan al domicilio. El 11 de marzo, trece días después de la primera visita a urgencias, es derivada por tercera vez desde el centro de salud con la misma sintomatología. Viendo que volvían a mandarla para casa sin que tuvieran ni la más ligera sospecha del origen de los síntomas, pedimos por favor si la podían dejar ingresada ya que, si no, seguramente al día siguiente tendríamos que volver otra vez. La respuesta de la médica fue, con total indiferencia: "Bueno, pues venís...". Pedimos entonces si la podían derivar al HUCA, donde sí tenían cardiólogos, y la respuesta también fue negativa. Obviamente, cogimos nuestro coche y la llevamos a urgencias del HUCA, donde quedó ingresada con una embolia pulmonar grave. Desgraciadamente, mi madre falleció en este hospital el pasado 21 de mayo por otra patología.
Estoy segura de que al igual que yo me sentí identificada con la carta de María Luz Carrelo, alguien se está sintiendo identificado mientras lee esta carta. Os animo a que lo compartáis, para ver si entre todos podemos hacer ver la realidad de nuestro hospital.
Sr. presidente del Principado: el Hospital de Jarrio cuesta vidas, especialmente las vidas de nuestros mayores, que no pueden coger su propio coche e irse al HUCA para que los atiendan dignamente.
No puede haber en nuestra región ciudadanos de primera (Centro y Oriente) y ciudadanos de segunda (Occidente). Todos nos merecemos las mismas oportunidades de atención sanitaria, vivamos en Oviedo, Avilés o Busto.
Si no puede usted conseguir esto, creo que no merece estar en su puesto de trabajo ni un día más.
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