Una mancha negra
El 15 de junio es el Día Mundial de Toma de Conciencia y Maltrato en la Vejez.
Es una fecha oficial de la ONU con el objeto de denunciar el maltrato, abuso y sufrimientos a que están sometidos los mayores en muchas partes del mundo.
Deberíamos decir que en nuestro país tal cosa no ocurre, pues existe una conciencia generalizada de respeto y cariño a los abuelos, abuelas, padres y madres que, tras años de intensa vida pasando por circunstancias penosas en muchos casos, reciben los cuidados y el amor de la gente que les rodea sean familiares o no.
Pero las recientes muertes de miles de ellos en residencias con motivo de la pandemia del covid-19 sin que existan explicaciones ni responsabilidades por lo ocurrido deja una mancha negra en nuestra conciencia colectiva y en el Estado de protección social.
A raíz de eso y sin que sirva de excusa por lo acontecido, se ha hablado y escrito sobre la necesidad de revisar el modelo de las residencias, atendiendo mejor a los mayores que cumplen años y no tienen capacidad de valerse plenamente en lo afectivo, eliminando el objetivo de negocio especulador que se esconde detrás de muchos centros residenciales.
Claro que no podemos meter a todos en el mismo saco, sería injusto, pero las características de profesionales no formados, peor pagados, escasos recursos y deficiencias en las instalaciones nos hacen pensar que a día de hoy sigue ocurriendo en alguna parte de nuestra geografía otra fechoría.
Pero también es maltrato utilizar la brecha digital para excluir a los mayores de atención personalizada en las entidades bancarias, en las oficinas de la Seguridad Social, en Hacienda, obligándoles a pedir citas por internet que no tienen o mediante llamadas telefónicas que se deben repetir toda una mañana.
No solamente se debe modificar el modelo residencial, premiando la permanencia en el domicilio con atención profesional adecuada, sino debe haber más inversión en centros de titularidad pública que evite el modelo de negocio en que se ha convertido la última morada de nuestros mayores antes de abandonar este mundo.
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