El Estado busca tu felicidad
Mientras en nuestro país supone un avance tecnológico cambiar la obsoleta calefacción central de carbón por una modernísima calefacción central a gas, el resto del mundo avanza a otra velocidad como demuestra, por ejemplo, el Reino Unido, que pide la prohibición de ese modelo de calefacción para el 2035; la UE tiene prevista una prohibición casi idéntica, también para 2035; y los Países Bajos ya han ido más allá, prohibiendo por completo toda la calefacción central a gas para 2026, con la instalación obligatoria de bombas de calor o “redes de calor conectadas”.
Si asumimos que en muy pocos años la prohibición va a ser un hecho, ¿no sería mucho más lógico y económico que quienes se plantean ahora transitar al gas fueran orientados y dirigidos a esas tecnologías que plantean los Países Bajos?
¿Nos pasará como a nuestros queridos coches diésel, otrora promocionados por el Gobierno Zapatero como más baratos y menos contaminantes, que más allá de 2035 tendrán la etiqueta de desechables, supercontaminantes y hasta “repulsivos”?
Nuestros creativos gobernantes, avalistas de la Agenda 2030 (ya sabe, “no tendrá nada y será feliz”), con el señuelo de mejorar el agua, el aire, la salud, el transporte, la comida, la energía, la vivienda, etcétera, conscientes de que somos una sociedad enferma, obesa y confundida, solo piensan en esquilmar nuestros recursos económicos, recurriendo a las ideas más peregrinas para sacarnos los cuatro euros que hemos conseguido ahorrar en nuestra vida, y, cerrando el círculo, “obligarnos” a endeudarnos con créditos al consumo en los extractivos bancos y cajas de nuestra ciudad.
Es sorprendente cómo esta basura humana puede decirle al mundo abiertamente lo que están haciendo, lo que van a hacer y cuándo. La esperanza de que la humanidad despierte de su estupor es nula, francamente.
En poco tiempo podrá ver anuncios por doquier con el texto en rojo PSOE: “Miserable trabajador de toda la vida, exahorrador, traspasa miserable cuenta de ahorro con saldo miserable. Beneficiario: el Estado”.
¿Se queja de que le han subido la luz, el gas, los alimentos, los impuestos y la vida en general? ¿Cómo se atreve a pensar tan egoístamente, hombre? ¿No se ha enterado de que hay una guerra?
Estos son los nefastos procederes de las clases dirigentes endulzados con la noticia de que británicos, estadounidenses y chinos planean incorporar sistemas de pago biométricos, reemplazando por completo todos los sistemas existentes, incluidos dinero físico y tarjetas.
Alégrate, Güendolín, al menos podremos pagar con una sonrisa, como propone Mastercard. Sí, con una sonrisa; usted sonríe y se efectúa el cargo en su cuenta. Será feliz.
Saludos cordiales.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

