Una lamentable atención al paciente
Hace unos días acudí al servicio de urgencias del Centro Médico de Asturias (CMA) con mi anciana madre, que se encontraba muy desorientada y con malestar general. Allí el trato recibido fue correcto y amable y aunque el tiempo de espera para pasar a boxes fue bastante largo, puedo comprender las prioridades y necesidades que existían en ese momento.
Después de realizar las pruebas y analíticas correspondientes, la doctora que la atendió nos comunicó que parecía una infección de orina. Le recetó un antibiótico y amablemente me explicó que le había pedido un cultivo y deberíamos llamar dentro de tres días al servicio de Medicina General para confirmar que el antibiótico recetado era el adecuado para el posible germen que provocaba la infección de orina.
Transcurridos esos tres días de espera, es cuando comienza una auténtica odisea para conocer el resultado del cultivo. Interminables esperas al teléfono, llamadas que pasan de un lado para otro como una pelota de ping-pong. "Le paso con... le paso con... le paso con...". Después de explicar infinidad de veces el motivo de la llamada, me dicen que me dan cita para dentro de una semana. Explico la necesidad de conocer si el antibiótico que está tomando es el adecuado para la bacteria que tiene. La respuesta que recibo es: "Si la doctora ha recetado ese antibiótico, entonces es el adecuado". Le pregunto educadamente ¿es usted doctora? (por no decir otra cosa). Después de numerosas llamadas consigo que me den cita telefónica para ese día. Me dicen que me llamarán sobre las 13:20 horas. Sobre las 11:00 y pico entro en la ducha y suena el teléfono. Lo coge mi padre que tiene 86 años y pérdida de memoria y no me supo explicar muy bien lo que le habían dicho. Llamé innumerables veces para rogar encarecidamente que me volviera a llamar el doctor. Comienza aquí la segunda parte de la peregrinación. Cuando consigo contactar a última hora de la mañana me dicen: "Tengo que darte cita para dentro de tres días, porque ni mañana ni pasado hay servicio de Medicina General". Le explico la premura y me dice que llame a urgencias. Llamo a urgencias. "Aquí no le podemos dar esa información". Llame al servicio de información. Llamo. "Si no han cambiado las cosas antes de que yo me fuera de vacaciones, esa información se la tienen que dar los Chaquetas Rojas de Atención al Paciente" Vuelvo a llamar y pido que me pasen con ellos. "Ahora ya no están, tiene que llamar mañana.". Llamo al día siguiente. "Ahora no le puedo atender, que estoy ocupada. Luego le llamo". Me llama. "Esa información yo no se la puedo dar por teléfono, tiene que venir presencialmente" Le explico que vivo a unos cuantos kilómetros del Centro Médico y no puedo dejar a mi madre sola.
Vuelve la peregrinación de llamadas y despachos. "Podría darle una cita para dentro de diez días". Le explico la situación y que para esa fecha ya se habrá terminado entera la caja de antibióticos.
Finalmente, después de mil horas al teléfono, consigo una cita telefónica para el primer día que tengan consulta de Medicina General. Me llama al día siguiente el doctor Guirado. Amabilísimo, encantador. Me escucha con atención, responde a todas mis dudas, se toma todo el tiempo necesario y me confirma que no tiene infección de orina y puede dejar ya de tomar el antibiótico. Tuvimos mucha suerte, porque si llega a tener una bacteria que no cubre el antibiótico que tomaba, podría llegar a tener una sepsis urinaria.
En definitiva, un Sobresaliente para los sanitarios del Centro Médico de Asturias y un Muy Deficiente para todo el engranaje administrativo que le envuelve. Es agotador emplear el tiempo que necesitas para atender a una anciana enferma en pelear horas y horas con la administración y sus múltiples despachos y teléfonos para algo tan sencillo como es conocer el resultado de un cultivo de orina.
Pónganse las pilas, señores directivos del Centro Médico, porque de su muy deficiente organización, gestión e inmensa descoordinación puede depender la vida de una persona.
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