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Yo soy de Mieres...

18 de Septiembre del 2022 - Susana Pérez Alonso

Los actos en memoria de la reina Isabel de Inglaterra me tienen absolutamente fascinada. Me recuerdan la importancia de los buenos modales, de la compostura, la serenidad que tanto añoro en otros actos más cercanos y casi del día a día. La compostura, hasta en la forma de vestir, es necesaria por los códigos que emite. Qué decir de la compostura comiendo… En España se han perdido y eso me asombra.

No solo el código en el vestir es necesario: también en la vida política –por supuesto en la cotidiana–. Se insulta, se falta, pero sin ingenio, lo cual convierte los comentarios en faltosada. Un ejemplo de código en el vestir sería la señora alcaldesa de Gijón, que, en su despedida como candidata, se pone ante un micrófono con una blusa negra ¿Del disgusto? ¿No se dio cuenta de la señal que emitía o fue algo pensado? Otro ejemplo sería el señor presidente del Principado denominando, de forma claramente equivocada, el ejercicio de la democracia interna en el PSOE como barullu. Poniendo una nota de humor, reseñar cómo acuden determinados ciudadanos a actos oficiales: desde indumentaria apropiada para una fiesta de disfraces de indianos, a tejanos. Esto los caballeros, en las señoras suelen existir tres variantes: pantalón floreado como para tomar un aperitivo en una terraza; marcando tripa y resto de partes anatómicas acompañado todo ello de una cara desafiante en la que leo: estoy empoderada y llevo tres tallas menos por ello… Y por último vestidos de noche lucidos a media tarde o mañana. Hay hombres también empoderados vistiendo trajes tres tallas menores que hacen que el botón de la americana parezca a punto de salir disparado y el culo se recacha en una postura imposible. El fuera de lugar debería de empezar a estudiarse en las escuelas…

Empoderar no es ni similar a ponderar, y como soy asturiana entiendo que lo importante y notable es que te ponderen. El poder ya te lo da la Constitución de este país desde que naces, por lo que el uso y abuso de la palabra demuestra, una vez más, la falta de conocimiento y diría que de modales. Poner en valor, ese es el tema…

Sobre la pérdida de modales, compostura, decoro y contención en la actualidad

El señor alcalde de Oviedo ha traspasado una línea que lo convierte en una especie de muñeco diabólico cada vez que habla. Yo soy de Mieres, por lo tanto, me ha insultado. ¿Sus hijos son más que yo? ¿En qué sentido?

En el campeonato de falta de modales e inconveniencias se lleva la palma el señor alcalde de Oviedo, don Alfredo Canteli. Aclaro que personalmente me une una buena relación y lo aprecio, pero el señor alcalde de Oviedo ha traspasado una línea que lo convierte en una especie de muñeco diabólico cada vez que habla, y no lo entiendo. Sus amenazas al Rector, sus manifestaciones sobre el Cristo y los edificios del antiguo hospital son muy poco dignas de ponderar, poder se lo hemos dado los ciudadanos, con lo cual es un buen ejemplo diferencial entre ambos términos. Introduzco como inciso que no logro entender esa operación del Cristo si tan pocos estudiantes tiene la Universidad de Oviedo; o La Vega o afuracar el Naranco, pero esos son otros asuntos.

Yo soy de Mieres. No solo eso, desciendo de los primeros pobladores de San Justo. Nacida en Santullano de Mieres, soy de Turón, soy de San Andrés y crecí entre un mar de ropa azul que colgaba de los tendales de las casas: la ropa de los mineros, que, guste o no, alimentaron a media Asturias dejando su sangre en los tajos. Yo, en definitiva, soy de Mieres y minera. Asistí al colegio de las monjas dominicas, de las que guardo un gran recuerdo, nunca me traumatizaron, al final y en muchos casos los traumas propios buscan culpables en seres ajenos. En ese colegio se daban clases de urbanidad y asistían hijas de mineros, de profesionales liberales, de ingenieros. Fui alumna del Instituto Bernaldo de Quirós, en el que recibí clases de los mejores profesores que uno pueda imaginarse. Mi Instituto tenía un museo y las clases de literatura impartidas por doña Carmen Castañón eran simplemente magistrales. Don Perfecto, San Miguel, incluso Bernardo Losada… Y como ellos muchos más. Mi Villa, que no pueblo, se vino a menos con el fin del carbón y terminó su fatalidad con políticas equivocadas, pero Mieres aún resiste. Y, repito, yo soy de Mieres, por lo tanto, el señor Canteli me ha insultado. ¿Sus hijos son más que yo? ¿En qué sentido? Mi marido es de Mieres, mi madre, mi padre, toda mi familia es de Mieres. ¿Todos somos menos que sus hijos o los hijos de alguien que viva en Oviedo, señor Canteli? Diría que no… También me siento insultada como habitante de Oviedo, como madre de una hija nacida en Oviedo, el alcalde de esa ciudad no puede lanzarse a insultar sin medir las consecuencias, y menos soporto el sonoro silencio del partido por el que se presentó en las listas electorales. ¿No tienen nada que decir? ¿Nada que reprochar al alcalde de Oviedo? Extraño…

No creo necesario extenderme más, es muy claro lo que digo: modales, compostura, decoro, contención y nunca olvidar las potencias: Memoria, entendimiento y voluntad. Cuando uno quiere faltar al prójimo ha de ser muy consciente de las consecuencias y sobre todo de tener razón, y para la falta de respeto cometida no existió razón alguna.

Vir sapiens, pauca loquitur…

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