Propuesta para el debate sobre orientación en el medio rural asturiano
He trabajado 35 años, los 10 últimos como Jefe del Servicio de Infraestructuras Forestales y Agrarias, en la Administración del Principado de Asturias, lo que me ha permitido conocer el mundo rural asturiano, lo cual agradeceré siempre, pero también ser testigo de su triste declive y abandono.
De los muchos problemas a resolver para evitar o paliar el mencionado abandono del medio rural el más grave y urgente es el de la estructura de propiedad de la tierra, como así indican los que han conocido o tenido responsabilidades en el tema, entre ellos los firmantes de la "declaración de Monteagudo".
Los problemas de minifundio, falta de accesos y clarificación de la propiedad y las lindes de las fincas hacen, en amplias zonas de Asturias, inviable mantener la actividad agraria.
Siendo el proceso de Concentración Parcelaria (CP) el que ha dado y puede dar solución a este tema, sin menoscabo de otras actuaciones pues en un problema tan complejo todo suma, aunque algunas tienen limitado alcance y otras quizás son regresivas.
Analizando de forma somera los aspectos de la actuación es el medio ambiental, los costes del proceso y resultados del mismo los que considero más relevantes.
En cuanto al aspecto medioambiental no cabe duda de que la CP produce impacto, durante las obras que se realizan, la transformación de las fincas, eliminación de cierres y parte de los muros y sebes... Pero por otro lado aporta beneficios: importante ahorro de combustible y horas de tractor, reforestación de las zonas más pendientes, desapareciendo matorral y sobre todo crea y/o mantiene espacios de discontinuidad forestal esenciales para evitar o reducir los incendios masivos (véanse informes sobre los incendios forestales de Greenpeace y WWF).
Los costes de una CP vienen a suponer en los últimos años unos 2.000 /Ha de media. Si bien se ha aprovechado el procedimiento para realizar otras obras en la zona (accesos, calles del pueblo, comunicaciones, puntos de agua). Esta inversión es desde mi punto de vista la más rentable de las que se pueden hacer por parte de la Administración en el medio rural pues el aumento de la productividad y la disminución de costes hacen que los beneficios multipliquen con creces los costes de la misma.
Los resultados están ahí, véanse los indicadores de actividad agraria allí donde se ha realizado. Quien quiera comprobarlo solo tiene que darse una vuelta por el territorio (la costa occidental, Tineo, la comarca de Oscos-Eo, zonas del Oriente...), ver el terreno y hablar con vecinos y ganaderos.
Las actuaciones realizadas hasta la fecha, unas 65.000 Has concentradas, indican, desde mi punto de vista, que no se ha dado el papel prioritario que esta actuación debería de tener si no queremos enfrentarnos a una actividad agraria y forestal precaria dependiente de subvenciones y abocada al cierre de explotaciones cada vez que se produce un revés en la estructura de costes de producción de las ganaderías, como en el momento actual.
Considero que los territorios de actuación preferente son: el Suroccidente, en este territorio la CP da solución al problema de los montes proindivisos permitiendo aportar territorio a las necesidades que tiene la ganadería extensiva; en las zonas plantadas de eucalipto la estructura de la propiedad suele haber un grado importante de parcelación, falta de accesos adecuados, sumada a una pérdida de lindes y titularidad de las mismas lo que hace que el cultivo sea menos rentable y además no haya posibilidad de evitar el monocultivo, con procesos de CP se precisaría menos espacio para satisfacer la demanda de esta madera por la industria y permitiría romper el monocultivo; otro reto sería actuar en zonas de castaño, manteniendo estos bosques, pues su abandono se debe fundamentalmente a los mencionados problemas de estructura y es un cultivo que aporta importantes recursos en Comunidades vecinas a la nuestra; en las vegas el minifundio también se hace extremo, así en su mayor parte están abandonadas y matorralizándose.
En cuanto a la gestión en el lado positivo, y es importante, está la existencia de técnicos en Asturias con experiencia en el tema; en cuanto a lo negativo está el aumento de la burocracia en los últimos años que, siendo un mal general de la Administración, afecta al proceso de CP alargándolo indebidamente, para mí la salida estaría en la creación o uso de un ente externo, como se ha hecho en otras comunidades autónomas, para gestionar estos procedimientos.
Es difícil dar una cifra de las Has que se deberían concentrar en Asturias pero estimo que hay en torno a 100.000 donde actuar antes de que el abandono llegue a tal extremo que las haga irrecuperables. Para ello tiene que haber una planificación y, aparte de prever fondos, adecuar la gestión del proceso como ya se comentó.
Creo que es un error basar las actuaciones por decir así "cómodas" políticas de primas y subvenciones (aunque en las circunstancias actuales muchas de ellas son necesarias) que no traen futuro si no se da solución a los problemas estructurales. Además dichas políticas conducen a que sean habitantes de las ciudades los que definan las actuaciones en el mundo rural, muchas veces con una visión "arcádica" no percibiendo la evolución y el rápido abandono que está sufriendo el medio.
Espero que en los próximos años se alcance el consenso político necesario para cuando hay que enfrentarse a problemas estructurales y se consiga frenar o invertir el abandono del campo asturiano, siendo conscientes de que si no se mantiene actividad agraria no hay mucho futuro para los pueblos y para otras actividades que se puedan desarrollar en los mismos.
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